Aumentar retenciones a la carne no soluciona nada.
Política y económicamente el país ha ido recuperándose de la calamitosa situación de los inicios de 2002...
Aumentó la actividad económica, bajó el desempleo, como consecuencia se manifiesta una mayor demanda de bienes ante una oferta que, en algunos productos, se sostiene en iguales o menores volúmenes, en este caso la carne, lo que provoca por ley de la oferta y demanda una mejora en su precio.
¿Por qué no aumentó el ofrecimiento de la carne vacuna acompañando el incremento de la demanda? Esto no es atribuible a una actitud especulativa, y a un deseo de no cooperar con el gobierno en su lucha contra la inflación por parte de los productores. En primer término, la demanda mundial de granos y oleaginosas y sus buenos precios hicieron que la agricultura desplazara en muchas explotaciones a la ganadería, por lo tanto se produjeron menos animales en condiciones de faena.
En segundo término, el cimbronazo y sus consecuencias provocado por el último y conflictivo brote de fiebre aftosa determinó que se destinase todo lo faenado a consumo interno, salvo las carnes aptas para cocido y enlatado, lo que produjo una fenomenal baja de precios y quebrantos a los productores. La situación sanitaria fue mejorando y paulatinamente se fueron abriendo nuevos mercados en el exterior, lo que significó alcanzar un tonelaje exportado excepcional.