Cuota Hilton, en el gancho.
¿Es la Cuota Hilton un subsidio? ¿Cuál es el rol de los poderes del Estado para la asignación de esta cuota? ¿Cuáles deberían ser los criterios, socialmente justos, para la distribución?...
¿Es la Cuota Hilton un subsidio? ¿Cuál es el rol de los poderes del Estado para la asignación de esta cuota? ¿Cuáles deberían ser los criterios, socialmente justos, para la distribución? Antes de responder a estos interrogantes, es necesario preguntarse: ¿Por qué existe la Cuota Hilton? En la historia está la causa, está la explicación y la orientación para su abordaje. Los frigoríficos u operadores no son los dueños de la cuota, son beneficiarios y el Estado tampoco es dueño, sólo es un árbitro.
Recordemos que la Cuota Hilton ha sido una compensación que la Unión Europea otorgó a varios países por la puesta en marcha de su propio régimen interno de promoción de carnes vacunas. El mismo fue instaurado en el año 1968 y formó parte, desde entonces, de la Política Agrícola Común (PAC). Se decía: «Este régimen combina derechos de aduana con prelievos variables y licencias de importación; además, de subsidios a los productores. Ello afectará al comercio internacional porque se promueve la producción interna del bloque y posibilita que las carnes de la comunidad se introduzcan en mercados abastecidos por otros países que pueden ser más competitivos». Los que fueron perjudicados por esta política han sido los exportadores de carnes de esa época y para ellos se gestó esa compensación.