Se necesitan entre 500 y 700 litros de agua para producir un kilo de maíz.

Durante la primera jornada del 2º Simposio Nacional de Sistemas Ganaderos en Siembra Directa organizado por AAPRESID, el Ingeniero Agrónomo Rodolfo Gil, del Instituto de Suelos del INTA Castelar, se refirió a la necesidad de relacionar la producción de carne con el agua...

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17deMayode2005a las08:54

Durante la primera jornada del 2º Simposio Nacional de Sistemas Ganaderos en Siembra Directa organizado por AAPRESID, el Ingeniero Agrónomo Rodolfo Gil, del Instituto de Suelos del INTA Castelar, se refirió a la necesidad de relacionar la producción de carne con el agua.

Gil destacó cómo las características de funcionamiento de un suelo impactan en la eficiencia con que se aprovecha este recurso en función de su almacenamiento, utilización y conversión en forrajes o granos. Luego de tomar en cuenta la fuente de alimentación de la hacienda, consideró que se necesitarían entre 10 y 12 kilos de materia seca ingerida por animal para hacer 1 kg de peso vivo en recría y engorde o bien una proporción de 5 a 7 kg de ración.

Dicho esto, remarcó que se necesitan entre 500 y 700 litros de agua para producir un kilo de heno de alfalfa o un kilo de grano de maíz. Integrando estos conceptos, explicó que, si bien no se pueden establecer relaciones lineales, se podrían estimar los litros de agua que se necesitan para hacer un kilo de carne.

Sobre esto indicó que “seguramente el resultado no se aleja demasiado de lo que nos decía el Ing. Molina al indicar que con 1 mm de lluvia infiltrada al suelo se obtiene 1 kilo de carne”. “El concepto de uso eficiente del agua que se logra a nivel del sistema de producción engloba además a la eficiencia del uso de agua almacenada en el suelo y a la capacidad de disponer la mayor parte del agua almacenada que ingresa por vía de las precipitaciones, riego o capas freáticas con relación a las posibles pérdidas por escurrimiento, evaporación y percolación”, explicó.

En el desarrollo de su exposición se refirió a la relación entre las reservas de agua y la utilización que de ellas realizan las pasturas o forrajes. Sobre el final, el Ing. Gil destacó que el aumento de la proporción de agua que pasa por las plantas cultivadas desde el suelo a la atmósfera, es una clave para la sustentabilidad de cualquier sistema, agrícola y ganadero, ya que guarda una relación directa con los niveles de producción de granos y forrajes.


 

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