Avances en la genética bovina.
Dentro del positivo escenario que brindan para la Argentina los mercados de carne y leche en el mundo...
Dentro del positivo escenario que brindan para la Argentina los mercados de carne y leche en el mundo, es menester reflexionar sobre las posibilidades concretas de exportación.
Hay en el medio un preconcepto que versa sobre la inconveniencia de exportar buenas calidades genéticas a nuestros compradores ante la posibilidad de que ellos mismos mejoren demasiado. Acá no se tiene en cuenta que lo que no hagamos nosotros lo harán Estados Unidos y Canadá por citar a algunos, y seguirán liderando el mercado de genética bovina en el mundo.
La aparición de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en los países mencionados abre un espacio que antes no existía y que hay que captar cuanto antes. Por expresa indicación del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, me tocó participar de la primer misión a China junto a la Sagpya y al Foro Genético Bovino Argentino. Allí pudimos comprobar que el nuevo gigante está dispuesto a mejorar sus rodeos mediante la genética en forma imperiosa. Esto se explica fácil: las pocas vacas que tiene cada agricultor-ganadero inmerso en una economía de subsistencia tiene necesariamente que producir más leche y/o más carne para alimentar a la familia o pequeña comunidad en cuestión. En esos días, en varios puertos del Mar Amarillo se pudo ver la llegada de nuevos visitantes: vaquillonas preñadas provenientes de Nueva Zelanda.