Granos: Las lluvias frenaron el tren alcista.

Con el maíz y la soja estadounidense ingresando en fases decisivas para sus ulteriores producciones, Chicago continuó enviando señales al mundo granario...

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25deJuliode2005a las08:33

Con el maíz y la soja estadounidense ingresando en fases decisivas para sus ulteriores producciones, Chicago continuó enviando señales al mundo granario. Una plaza que comienza a transitar una etapa del año en que, a priori, es lógico esperar un reacomodamiento bajista en las cotizaciones, dada la presión de semejante oferta (casi 50 % del maíz mundial y un tercio de la soja).

Hablábamos de las lluvias; pues está claro que el rumbo alcista tomado por el mercado giraría en cuanto hubiera noticias del agua, tan necesaria en varias partes del Medio Oeste, si su presencia llegara en tiempo y forma.

De hecho, uno de los componentes del carácter bajista de la última semana es, sin duda, el registro de precipitaciones. Si bien las lluvias no fueron todo lo importante, desde el punto de vista agronómico, sí es bastante desde la vereda comercial, como para otorgar un renovado enfoque al mercado.

Ahora llegará el pico de floración en maíz y también los días determinantes para un cálculo más aproximado de rendimientos y tonelajes a esperar. Poco después vendrá el apogeo de formación de chauchas en soja. Es decir, como si en nuestra zona de producción estuviéramos en la última semana de enero.

Cuando empiece agosto (nuestro febrero), el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, según su sigla en inglés) cerrará su libreta de apuntes mensuales y comenzará a elaborar su informe de oferta y demanda, que se publicará el viernes 12. Entonces se sabrá si el recorte inicial en el rinde de maíz (2 por ciento), equivalente a los 5 millones de toneladas en que se achicó la proyección de cosecha, es o no mayor. Además de saber si la soja ha sufrido realmente merma, aunque dispone de hasta 15 días más para acomodar su productividad.

Lo técnico. De todos modos, si analizamos los pronósticos de mediano plazo todavía no está dicha la última palabra, en cuanto a que los cultivos reciban suficiente agua como para corregir el déficit hídrico que vienen sufriendo. Ocurre que juega el otro componente clave para los precios: lo técnico.

Desde este aspecto, los indicadores son bajistas; vender es lo más recomendado desde diversas fuentes y así la puja contra lo ambiental se sostiene. Por ahora, las lluvias logran contener el ”incendio” que amenazan ser los precios.

En trigo, el mercado nacional se pregunta (con ecos externos) cuánto disminuirá el área a sembrar, la menor en cinco campañas.

Proyectamos hasta 5,35 millones de hectáreas como piso, y ya hay posiciones que dan 5,5 millones. Lo seguro es que no se llegará a las 6 millones de toneladas como inicialmente estaba previsto. Sin embargo, que baje 10 por ciento es una cosa y que lo haga 20 por ciento es otra distinta. Esto explica que, pese a no tener demanda, mientras caen soja y maíz, el trigo sigue sostenido.


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