Carne: el boomerang del mercado americano.

Si la ganadería local recupera esa plaza, que paga mayores precios, podrían recrudecer las tensiones con el gobierno...

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25deJuliode2005a las08:54

Después de haber sufrido una fuerte disminución de stock vacuno que duró 8 años y redujo su hacienda de 115 millones de cabezas a un poco menos de 85 millones de cabezas, EEUU se propone prolongar su ciclo de retención de vientres. Como consecuencia, se espera un aumento del precio de la carne al promedio más alto de los últimos 25 años.

Hasta el año 2007, la situación se torna complicada y agravada por la aparición de la BSE (vaca loca), que podría repercutir con efectos buenos y malos para el desarrollo económico del sector cárnico argentino.

"Nos beneficia porque EEUU dejó de exportar 1,5 millón de toneladas de carne y eso abre las puertas a que Brasil se transforme en el principal exportador del mundo, junto con Argentina que, tapando huecos, logrará colocar unas 600 mil toneladas de carne en el exterior este año", remarcó Fernando Lagos, consultor privado experto en ganadería americana.

La incertidumbre, en cambio, pasa por el interés que tendrá Estados Unidos en abrir su mercado "mientras tenga sus mercados asiáticos cerrados a la importación de los cortes de mayor valor".

Las dudas se centran, por otro lado, en la actitud que tomará el gobierno si el mercado estadounidense se abre a las exportaciones argentinas, con el impulso que eso le daría a los precios de la hacienda. Muchos operadores opinan que un salto en la comercialización de carne al exterior, a valores altos, podría inducir al gobierno a intervenir en el mercado, si las repercusiones se hicieran sentir en los precios para el mercado interno.

Los sistemas de producción de carne estadounidense se asemejan mucho a los de Argentina en sus etapas de cría. Esta se hace en forma extensiva a campo con la diferencia que las vacas son suplementadas en invierno, con más o menos comida de acuerdo a la dureza de cada temporada.

Cabe destacar que entre los principales contrastes que Argentina viene analizando en la forma de comercialización se encuentra el énfasis a la calidad que impone este mercado. Más allá del rendimiento de la carne, los norteamericanos definen las cualidades de sus cortes por el grado de marmoleo que aumenta en relación directa con la cantidad de grasa acumulada. Es decir, EEUU engorda sus novillos muchos más que los ganaderos argentinos, llegando acumular hasta 10 o más milímetros de grasa subcutánea contra los 5 ó 6 milímetros promedio de nuestro país.

"A diferencia de ellos, en Argentina el marmoleo no tiene ningún valor comercial, nosotros producimos animales menos engrasados, con rendimientos superiores a los novillos norteamericanos; aunque de acuerdo a los estándares de calidad fijados por EEUU nuestra carne sería penalizada si quisiera exportarse bajo esta forma", explicó Lagos.

Según el especialista, la cadena ganadera argentina viene analizando detenidamente la proporción de los valores de la carne local contra la Americana, que "es de 3 a 1". Por ejemplo, en EEUU un ternero de destete "vale 9 pesos por kilo, un novillo 6 pesos y una vaca de cría alrededor de 3.000 pesos".

Estas diferencias se profundizan al comparar los precios de la carne puesta en el mostrador.

En este caso la relación es cinco veces más amplia a favor de Estados Unidos y conduce a una reflexión: "O bien la mano de obra y el procesamiento en la industria americana son muy caros, o definitivamente las grandes cadenas de supermercados son las que tienen un enorme poder de fijar precios", señaló el especialista argentino.

 

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