Se acentúa la ofensiva de las entidades del campo.

Con los tapones de punta. Así salió el Consejo Delegado Entre Ríos de la Federación Agraria Argentina...

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28deJuliode2005a las09:34

Con los tapones de punta. Así salió el Consejo Delegado Entre Ríos de la Federación Agraria Argentina (FAA), con el respaldo de las bases, a criticar abiertamente al gobernador Jorge Busti, a quien cuestionaron sus giros ideológicos y acusaron de “ser partícipe de un modelo que destruyó la producción nacional y arrojó a millones de argentinos a la miseria”.

Los chacareros entrerrianos, de ese modo, expresaron públicamente lo que todos conocemos: la “conversión” del primer mandatario —y, también, de la mayoría de los funcionarios del oficialismo— al kirchnerismo y su supuesto nuevo modelo económico, después de haber defendido por una década la más ortodoxa —y antiobrera— política neoliberal que implementó el menemismo. Todo en nombre del pragmatismo, ese “paraguas” con el que los hombres que administraron y administran el país y la provincia han cubierto sus abruptos cambios de ideas.

Lo cierto es que con el durísimo documento elaborado durante su última Asamblea Anual Ordinaria, la FAA volvió a asumir, tras algún tiempo de silencio mediático, un rol protagónico que en las últimas semanas había ocupado la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer) con su decisión de no invitar a los funcionarios y legisladores provinciales a las exposiciones de sus entidades afiliadas.

A propósito de Farer. Dirigentes ruralistas enfatizaron, ante la decisión de dos instituciones —Feliciano y Federal— que cursarán invitaciones al Gobierno para sus respectivas muestras anuales —a contramano del resto—, que dicha actitud “demuestra claramente el espíritu democrático de los productores agropecuarios y sus entidades gremiales, y el respeto de Farer por las decisiones que adopta cada rural”. “Nosotros no apretamos a nadie, y no sabemos si el Gobierno puede decir lo mismo”, desafiaron. Recordaron, además, que Farer tomó aquella determinación a propuesta de la mayoría de las entidades.

Desde el norte de la provincia, en tanto, se explicó la decisión de cursar las polémicas invitaciones. “Todo lo que tenemos para decirle al Gobierno, se lo vamos a decir en la tribuna”, subrayó un ruralista. Para otros, en cambio, acaso haya “algún compromiso” con el Gobierno que los obligue a invitarlos.

La grieta entre la dirigencia de Farer, sin embargo, no se advierte entre los productores, quienes están hartos de ser la alcancía a la que apelan los gobiernos nacional y provincial para solventar sus cuentas.

En fin, a la Administración Busti se le complica el “frente rural” porque, a pesar de sus históricas diferencias, la FAA y Farer —las dos entidades más representativas de los productores entrerrianos— parecen haber entrado “en la misma sintonía” para defender a sus afiliados ante la falta de respuestas en temas concretos, sin solución a pesar de las promesas oficiales, como presión fiscal, inseguridad, caminos, salud y educación, entre otras tantas preocupaciones de las familias rurales.

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