Un problema de bolsillo: retrocedió el consumo de carne vacuna en Argentina.
Ignacio Iriarte, analista de mercados ganaderos y titular de Informe Ganadero, brinda en esta nota un pormenorizado panorama de la producción cárnica argentina...
Según dichos que se le adjudican al ministro, Economía establecería un aumento de las retenciones sólo si la carne al mostrador registrase un aumento abrupto de precios en un período corto de tiempo.
Pero eso no está pasando: en junio y julio el consumo está dando señales de retroceso, por primera vez en tres años y medio de aumentos de precios, convalidados por los consumidores.
En junio la faena cayó, las exportaciones crecieron mucho, y el consumo per cápita cayó entre tres y cuatro kilos. (equivalente anual per cápita).
Los aumentos de precios, por primera vez en mucho tiempo, ahora no sólo no quieren ser convalidados por el consumidor, sino que se registra una queda en la demanda y en el gasto de carne vacuna. Hasta donde sabemos, los aumentos de precios de julio, que llevaron a una inflación en todo el mes del uno por ciento, se habrían dado en varios productos de consumo masivo, pero no en la carne.
Hasta ahora, la declinación de la faena -con respecto al primer semestre- es de sólo 3-4 por ciento, por lo que la lucha entre exportación y consumo todavía no toma temperatura ni se expresa en grandes cambios en los precios del ganado, que mantienen los niveles de semanas anteriores.
De acuerdo con la primera campaña de vacunación contra la aftosa del presente año, y tomando en cuenta las 10 principales provincias ganaderas, que comprenden el 96 por ciento de las existencias, el stock vacuno habría caído unas 200 mil cabezas (-0,3 por ciento).