Un problema de bolsillo: retrocedió el consumo de carne vacuna en Argentina.

Ignacio Iriarte, analista de mercados ganaderos y titular de Informe Ganadero, brinda en esta nota un pormenorizado panorama de la producción cárnica argentina...

08deAgostode2005a las08:12

Según dichos que se le adjudican al ministro, Economía establecería un aumento de las retenciones sólo si la carne al mostrador registrase un aumento abrupto de precios en un período corto de tiempo.

Pero eso no está pasando: en junio y julio el consumo está dando señales de retroceso, por primera vez en tres años y medio de aumentos de precios, convalidados por los consumidores.

En junio la faena cayó, las exportaciones crecieron mucho, y el consumo per cápita cayó entre tres y cuatro kilos. (equivalente anual per cápita).

Los aumentos de precios, por primera vez en mucho tiempo, ahora no sólo no quieren ser convalidados por el consumidor, sino que se registra una queda en la demanda y en el gasto de carne vacuna. Hasta donde sabemos, los aumentos de precios de julio, que llevaron a una inflación en todo el mes del uno por ciento, se habrían dado en varios productos de consumo masivo, pero no en la carne.

Hasta ahora, la declinación de la faena -con respecto al primer semestre- es de sólo 3-4 por ciento, por lo que la lucha entre exportación y consumo todavía no toma temperatura ni se expresa en grandes cambios en los precios del ganado, que mantienen los niveles de semanas anteriores.

De acuerdo con la primera campaña de vacunación contra la aftosa del presente año, y tomando en cuenta las 10 principales provincias ganaderas, que comprenden el 96 por ciento de las existencias, el stock vacuno habría caído unas 200 mil cabezas (-0,3 por ciento).

La caída es menor, pero estos registros marcan que el stock ganadero, después de incrementarse entre el 2000 y el 2004, ahora habría dejado de crecer.

El rodeo cae marginalmente en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa, y crece en Santa Fe (Centro-Norte), Corrientes y Río Negro.

Las condiciones en que han comenzado a parir los vientres a causa de la seca, en buena parte de la zona pampeana y el semiárido, compromete el éxito del próximo servicio. Esto podría determinar que en 2006 -por cuarto año consecutivo- caería el número de terneros nacidos.

En todas partes, pero en especial en la provincia de Buenos Aires, se verifica que cada vez hay más vacas y cada vez hay menos terneros.

El gran comprador

En junio, los embarques de carne vacuna a la Federación Rusa totalizaron 27 mil toneladas (peso producto), el volumen más alto a un sólo país que se tenga registro desde que, en la década de 1930, el Reino Unido absorbía el 90 por ciento de nuestras exportaciones.

Rusia importa actualmente enormes volúmenes de carne destinados a su industria chacinadora (salchichas, fiambres, hamburguesas), estimándose que el 70 por ciento de la carne importada queda en Moscú y San Petersburgo.

El grueso de la producción rusa de carne vacuna corresponde a animales de razas lecheras, siendo irrelevante la producción de carne proveniente de animales de razas de carne.

Hay varios proyectos oficiales para desarrollar la ganadería de carne. La caída del consumo ha dado lugar a un gigantesco caos en la producción y distribución de carne.

En menos de 15 años ha desaparecido el 70 por ciento del stock ganadero que se disponía en la etapa de "la economía planificada y centralizada", que garantizaba a los productores el grano, el heno y la energía necesaria para calefaccionar a buena parte de las 60 millones de cabezas que había hasta fines de 1980.

Gran parte de los granos necesarios para alimentar el ganado se deben importar, pero la tremenda baja en el poder adquisitivo de la población, que afectó el precio del ganado, y la fuerte desvalorización del rublo han vuelto prohibitiva su importación.

Así las cosas, Rusia, que cuenta con

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