Aplicación variable de nitrógeno en maíz - XIII Congreso Nacional de AAPRESID

XIII Congreso Nacional de AAPRESID

12deAgostode2005a las15:11

 

Matías Ruffo, ingeniero agrónomo, especialista en fertilidad de la Universidad de Illinois, Estado Unidos

Desafíos del manejo del nitrógeno. Herramientas de diagnóstico del estado nutricional del cultivo. Un nuevo paradigma para la agricultura.

Bajo el título "Modelos de respuesta para la aplicación variable de nitrógeno en maíz" brindó una conferencia Matías Ruffo (ingeniero agrónomo, especialista en fertilidad de la Universidad de Illinois, EE.UU.) en el IV Simposio de Nutrición Vegetal en SD, durante la tercera jornada (jueves 11 de agosto) del XIII Congreso de AAPRESID.

"Durante muchos años -comenzó Rufo-, los técnicos y productores hemos sabido que el rendimiento de los cultivos varía espacialmente dentro de los lotes de producción, pero hasta hace pocos años era difícil y costoso documentar y cuantificar esta variabilidad. En la actualidad, el desarrollo de nuevas tecnologías, tales como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), los sistemas de información geográficos (SIG) y la disponibilidad de cosechadoras equipadas con monitores de rendimiento permiten generar, almacenar y analizar datos que reflejan la variabilidad del rendimiento de los cultivos dentro de los lotes".

Para el especialista "los beneficios potenciales de la aplicación variable de insumos son muy importantes, tanto a nivel económico como ambiental, pero la adopción de esta tecnología es todavía limitada. Desde mi punto de vista, la causa fundamental es que no se han desarrollado recomendaciones adecuadas para utilizar esta tecnología rentablemente". Y a renglón seguido estimó:

"Entre los diferentes insumos que pueden ser aplicados en forma variable, los fertilizantes generan el mayor interés. Entre ellos, el nitrógeno (N) es el nutriente que presenta los mayores desafíos de manejo, el que más limita el rendimiento de los cultivos y de mayor incidencia en el costo de producción de los cultivos no leguminosos, por lo que debemos concentrarnos en la aplicación variable de nitrógeno (AVN) en maíz, aunque cabe destacar que los conceptos fundamentales y la metodología utilizada son aplicables a otros nutrientes, insumos y cultivos".

Luego Rufo expuso con detalle distintas experiencias con la AVN ("las primeras estuvieron basadas en adaptaciones de las recomendaciones desarrolladas para la aplicación uniforme de N", comentó) y estimó necesario generar modelos de recomendación específicamente desarrollados para la AVN que consideren las variables sitio-específicas que controlan la respuesta del maíz al N, y aventuró:

"La AVN debería estar basada en la aplicación de la dosis económicamente óptima de N para generar el mayor beneficio económico, aunque es necesario que se cumplan ciertas condiciones para que la AVN sea técnicamente factible y económicamente viable".

Para fundamentar sus dichos Ruffo se apoyó en numerosos gráficos con todas las variables de cada uno de los casos, algunos de los cuales se basaron en estudios y casos testigo de diversas regiones de los Estados Unidos.

El especialista, luego de la parte de más técnica de su exposición, concluyó que "más allá del valor puntual del beneficio económico, que no es directamente extrapolable a las condiciones argentinas por las diferencias económicas (precio del maíz recibido por el productor, costo del fertilizante, subsidios, etcétera) y del tamaño medio de los lotes, el punto más importante es que la AVN no es necesariamente rentable en todos los lotes sino que en algunos casos el costo de la AVN puede ser mayor que el beneficio económico de esta tecnología. Por ejemplo, si se asume que el costo de la AVN (incluyendo el costo de muestreo y análisis de suelo, desarrollo de la recomendación, y la aplicación del fertilizante) es de 15 dólares/ha, la AVN sería rentable en 4 de los 8 lote

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