Invertir en infraestructura vial es respaldar la producción.

Si la Argentina está en capacidad de producir, en menor tiempo del previsto, 100 millones de toneladas de granos necesita, indefectiblemente, contar con una infraestructura vial y portuaria de primer nivel...

17deAgostode2005a las08:52

Si la Argentina está en capacidad de producir, en menor tiempo del previsto, 100 millones de toneladas de granos necesita, indefectiblemente, contar con una infraestructura vial y portuaria de primer nivel.

En los puertos santafesinos ubicados sobre el río Paraná ha sido muy fuerte la inversión del sector privado.

Pero el Estado, sea nacional o provincial, a veces incurre en demoras injustificadas para atender la creciente demanda de tener rutas y caminos rurales en perfectas condiciones para poder sacar sin contratiempos la producción agrícola.

Sólo nos separan —a partir de la cosecha de 84 millones de toneladas de la campaña 2004/05— 16 millones de toneladas de aquellas 100 que están pronosticadas.

En este contexto, el deterioro de tramos de rutas provinciales en la zona norte bonaerense constituye un escollo para la circulación de vehículos que transportan mercadería de origen agropecuario.

Dificultades. Hay, por cierto, casos emblemáticos que permiten inferir que el Estado no parece demasiado interesado en resolver mejoras en las rutas que, de ningún modo, implican inversiones imposibles de sobrellevar (en situaciones puntuales hablamos de no más de 50 millones de pesos).

Por el contrario, la realización de esos trabajos supone reducciones sensibles en el tiempo que se usa para recorrer trayectos entre distintos puntos, una significativa merma en el costo de los fletes y menores costos para los productores, entre otros beneficios que, sin duda, también incluyen a los camiones y sus conductores.

En un interesante trabajo, el “Nuevo ABC Rural” hizo un relevamiento de las dificultades para transitar por sectores de las rutas provinciales 45 y 50.

Menciona, en primer lugar, el lastimoso estado en que se encuentra el camino que une Guerrico con La Violeta (aquella localidad sobre la 188 y ésta sobre la 51), construido hace 18 años. Ambos pueblos están en el partido de Pergamino.

Si uno quiere transitar por ese tramo, debe hacerlo —aun a sabiendas de que se comete una infracción— por la banquina “dado la cantidad, tamaño y profundidad de los pozos existentes”, señala la publicación.

Agrega que “para la construcción de esta ruta, que tiene 23 kilómetros de extensión, muchos propietarios de campos han donado entre 2 y 5 hectáreas con tal de tener asfalto”.

Problemas en las rutas. Darío Paoloni, de la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta Ltda., dice que “en época de cosecha, nosotros operamos con casi un centenar de camiones y, realmente, a nadie le gusta tomar por esa ruta porque siempre hay problemas”.

Las dificultades también las afronta una empresa de medicina privada cuyo servicio fue contratado por la Municipalidad de Pergamino para atender emergencias médicas en La Violeta. En muchos casos las ambulancias deben desviarse por Arrecifes o San Nicolás para evitar ese camino.

En cuanto a la ruta 45, entre La Angelita y la ciudad de Rojas, faltan pavimentar sólo 17 kilómetros. Hace menos de una década las obras marchaban a buen ritmo, pero, en forma imprevista, Vialidad Provincial levantó campamento y todo se paralizó, relata el periódico.

Si se pavimentara ese trecho (estamos hablando solamente de 17 kilómetros), los habitantes de la región se ahorrarían muchos kilómetros porque de La Angelita a Rojas hay sólo 25 kilómetros; si hay que pegar la vuelta por Junín se hacen 110 kilómetros.

Hay quienes intuyen que existen “intereses creados” que impiden concretar esa pavimentación.

Camino a Rosario. Por otra parte, los productores pierden cientos de miles de pesos por no terminarse la pavimentación de la ruta provincial 50,

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