Ganadería: mejoramiento de la producción en zonas áridas.

Una raza color de león...

22deAgostode2005a las09:32

Nacidos en Africa, los Bonsmara lograron adaptarse a las condiciones climáticas adversas y hoy se presentan como una alternativa para el norte del país

La tesis fue la siguiente: si una vaca sufre mucho calor, no engorda y produce poca carne. Como hasta ahora el hombre no ha hecho mucho para modificar el clima -salvo deteriorarlo, efecto invernadero mediante, claro- entonces habrá que pensar en cambiar los animales. A esa conclusión llegó el zootecnista sudafricano Jan C. Bonsma, creador de la raza Bonsmara, una especie que se adaptó con éxito al duro clima africano y que es considerada precursora en el desarrollo de la industria de la carne en el continente negro.

A principios del siglo pasado se creía que la baja productividad de las tradicionales razas británicas como Shorthorn, Hereford y Aberdeen Angus era consecuencia del magro contenido nutricional de las pasturas sudafricanas. Los experimentos realizados por Bonsma en las estaciones de investigación Mara y Mesina, a partir de 1937, con vaquillonas de diversas razas británicas demostraron que esa creencia estaba equivocada. Las pruebas demostraron que la baja productividad del ganado en las regiones tropicales y subtropicales no era un problema nutricional como se pensaba.

Los resultados demostraron que los animales que sufrían menor stress climático mostraban la mayor productividad, es decir que el pelaje y la piel del animal cumplen un papel relevante en el proceso de disipación del calor, lo que es de gran importancia para regular su temperatura en el ambiente.

Bonsma pudo entonces demostrar que la proporción de cruzas necesaria para establecer una nueva raza que se adaptara a las condiciones áridas, era 5/8 Afrikaner, el ganado criollo sudafricano, y 3/8 raza británica. Luego de varios intentos, se llegó a la conclusión de que la mejor cruza sería 5/8 Afrikaner, 3/16 Hereford y 3/16 Shorthorn y así nació la nueva raza: Bonsmara.

Una posible solución

Los primeros embriones llegaron a la Argentina en 1995. Por sus características, la Bonsmara puede ser una respuesta a las limitaciones de las razas tradicionales en condiciones ambientales difíciles. La raza promete ser la más adecuada para enfrentar el desafío actual de la ganadería en la Argentina en las regiones marginales. La arrolladora agricultura basada en el cultivo de la soja, empujó a la ganadería a ocupar las zonas menos explotadas todavía por el sector agropecuario.

Además de su gran capacidad de adaptación, la Bonsmara se caracteriza por su alta fertilidad, facilidad de parto y buena habilidad maternal, temprana madurez, excelente crecimiento a campo o a corral y sorprendente mansedumbre. Al ser una raza taurina, su carne es muy buena para la comercialización, ya que es de muy alta calidad, gran terneza y buen sabor.

Los primeros 300 embriones fueron importados desde Sudáfrica por el productor Ricardo de las Carreras. Más tarde, se exportaron a Brasil semen y embriones de este ganado para ser utilizados en diversos proyectos. Además De las Carreras, los otros dos principales productores de esta raza en el país son Alejandro Pini y El Mangrullo SA.

Pini comenzó con la nueva raza en 2001, cuando importó material genético de Estados Unidos. Para la misma fecha formó una sociedad con el criador norteamericano George Chapman, de Texas, que le manda embriones y semen para desarrollar la raza en su cabaña, El Poitahue, situada en La Pampa. En el 2003, la importación de material genético de Sudáfrica permitió a Pini y a El Mangrullo SA, la ampliación de las líneas genéticas, poniendo énfasis en adaptación y fertilidad.

Desarrollo de convenios

Hoy, están en desarrollo convenios con productores ganaderos de San Luis, La Pampa, Santiago del Estero, Formosa, Salta, Corrientes y otras zonas. Estos convenios contemplan desde la entrega de vaca

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