La carne brasileña provoca enojo en ganaderos británicos.

En Escocia e Irlanda cuestionan los menores costos de producción en el país sudamericano y la menor calidad del producto; una misión europea realizará una inspección...

10deSeptiembrede2005a las07:55

Londres.- Plantas procesadoras tomadas, calles bloqueadas, supermercados bajo virtual "estado de sitio". Este es el panorama registrado en varias ciudades europeas como resultado de una bien orquestada campaña por parte de productores irlandeses y escoceses en contra de la carne brasileña.

Durante agosto, representantes de la Unión de Granjeros Británicos (National Farmers Union -NFU-) marcharon por el centro de las ciudades de Edimburgo, Govan, Aboyne y Dumfries urgiendo a los consumidores que compren carne de origen local.

Las demostraciones tuvieron lugar tras un período de seis semanas en el cual el precio del ganado escocés cayó por debajo del costo de producción, mientras que las importaciones brasileñas aumentaron en un 70 % (34.000 toneladas) en lo que va del año.

John Kinnaird, presidente del NFU en Escocia, denunció en particular la práctica de varias cadenas de supermercados, entre ellos Tesco, que vende hamburguesas con la etiqueta de "Aberdeen Angus" -lo que aquí es sinónimo de origen escocés- cuando, en realidad, están preparadas con carne de origen brasileño.

"El consumidor se lleva así la impresión de que es lo mismo comprar carne escocesa que brasileña, cuando la realidad es otra -sostuvo Kinnaird-. Nosotros tenemos que cumplir con normas de trabajo y de higiene mucho más estrictas que las de los brasileños. Somos víctimas de una competencia desleal."

La Asociación de Productores Bovinos y Ovinos Irlandesa organizó esta semana una demostración frente a la sede gubernamental de Temple Bar, en Dublín, asegurando también que varios restaurantes están vendiendo carne brasileña con el ambiguo rótulo de "el mejor bife en Irlanda".

Con un reclamo similar, seis organizaciones de granjeros de ambos lados de la frontera norte-sur irlandesa, nucleados bajo el lema "Granjeros para la Acción", impidieron el acceso al supermercado Tesco de Lisnagevlin, en Derry, mientras que miembros de la Asociación de Granjeros Irlandeses tomaban temporariamente la sede de una procesadora de carne en el condado de Kildare.

"No estamos pidiendo que la Unión Europea (UE) coloque una veda a las importaciones brasileñas o de ningún otro país -aseguró el titular del NFU a LA NACION-. Lo que queremos es que los consumidores estén en condiciones de distinguir entre lo que es excelente y lo que es mediocre y lo que es resultado de una política social justa y lo que no lo es tanto."

Aquí se asegura que productores brasileños están destrozando buena parte de la selva amazónica con la intención de establecer allí haciendas para la producción de carne para el mercado doméstico, lo que les permitiría así incrementar la capacidad para la exportación.

También se afirma que pagan a sus obreros sueldos de miseria, mientras que sus pares europeos tienen que cumplir con normas de sueldo mínimo. Y hasta proclaman que la calidad de la carne brasileña es mala porque está genéticamente vinculada con razas bovinas de la India.

"Los brasileños utilizan un sistema laboral según el cual dan a sus trabajadores alojamiento, comida y dinero de bolsillo, con la promesa de un sueldo que muchas veces no se materializa. No será esclavitud, pero tampoco es una forma social feliz de dar empleo. Es un sistema inaceptable en Europa", explicó Mike Tempest, representante de la Comisión de Ganado y Carnes de Irlanda del Norte.

Los granjeros lograron que el gobierno escocés financiara un estudio de dos años, realizado por el University College en Dublín, del perfil ADN de la carne brasileña el cual demonstró que cuenta con genes "bos indicus", es decir, de una raza bovina de la India que soporta altas temperaturas, pero produce carnes

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