La carne brasileña provoca enojo en ganaderos británicos.
En Escocia e Irlanda cuestionan los menores costos de producción en el país sudamericano y la menor calidad del producto; una misión europea realizará una inspección...
Londres.- Plantas procesadoras tomadas, calles bloqueadas, supermercados bajo virtual "estado de sitio". Este es el panorama registrado en varias ciudades europeas como resultado de una bien orquestada campaña por parte de productores irlandeses y escoceses en contra de la carne brasileña.
Durante agosto, representantes de la Unión de Granjeros Británicos (National Farmers Union -NFU-) marcharon por el centro de las ciudades de Edimburgo, Govan, Aboyne y Dumfries urgiendo a los consumidores que compren carne de origen local.
Las demostraciones tuvieron lugar tras un período de seis semanas en el cual el precio del ganado escocés cayó por debajo del costo de producción, mientras que las importaciones brasileñas aumentaron en un 70 % (34.000 toneladas) en lo que va del año.
John Kinnaird, presidente del NFU en Escocia, denunció en particular la práctica de varias cadenas de supermercados, entre ellos Tesco, que vende hamburguesas con la etiqueta de "Aberdeen Angus" -lo que aquí es sinónimo de origen escocés- cuando, en realidad, están preparadas con carne de origen brasileño.