Más preferencia por la certidumbre. Flavia Rossi de fyo.com

En las últimas semanas se habló mucho del favorable desempeño exportador de la Argentina, y se dejó de lado la mayor toma de precios en el mercado.

16deSeptiembrede2005a las09:52

En las últimas semanas se habló mucho del favorable desempeño exportador de la Argentina, y se dejó de lado la mayor toma de precios en el mercado. La continuidad de las ventas de soja ha obligado a las autoridades a ajustar al alza un cuatro por ciento el potencial de negocios. La reactivación de las últimas semanas –acentuada por los problemas que generó el huracán Katrina por los puertos del Golfo– hizo que los exportadores quedasen “vendidos”.

En los primeros días de setiembre se llevaban comprometidos unos 8,76 millones de toneladas de poroto por la exportación, y 16,7 millones de toneladas en subproductos por las fábricas. El caso del trigo también es interesante, ya que a menos de tres meses de terminar el ciclo comercial, se ha comprometido el 96,3 por ciento de los 10,5 millones de toneladas que se esperan vender. Sin embargo, la sensación térmica de este mercado no está subiendo, a raíz de las “tímidas” intervenciones de Brasil.

El desempeño del maíz –cuyo futuro generó dudas meses atrás– ha mejorado gracias a la competitividad que ganó el mercado mundial. Durante el último mes se hicieron negocios por 900 mil toneladas, lo que reflejó el activo ritmo de embarques y las necesidades de los compradores en las ruedas de negocios de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En general, los productores han realizado una fuerte toma de precios para los negocios de la campaña 2004/05. En el mercado de soja sólo el uno por ciento de las compras de los exportadores, y el 15 por ciento de las adquisiciones de las fábricas está pendiente de fijación.

El caso del trigo es similar: aún cuando las compras internas duplican a las del año pasado, la mercadería que todavía queda sin precio representa apenas el dos por ciento. Esta conducta es comprensible, luego de que los extraordinarios niveles de precios de la campaña 2003/04 se les escapara a una gran cantidad de vendedores que no “fijaron” antes del colapso. Hay que recordar que, durante los primeros meses de 2004, la soja cotizó internamente en torno a 240 dólares, hasta que a mediados de mayo comenzó el rally bajista que llevó los precios por debajo de los 160 dólares a fin de año. Por eso, es interesante notar que, mientras en mayo de 2004 el 34 por ciento de las compras estaban pendientes de fijación (1,3 millón de toneladas), en el mismo mes de este año la relación había caído al 21por ciento. La pregunta que surge ahora es qué hacer con el remanente.

Soja. Quedan todavía por vender nueve millones de toneladas para destinar principalmente a la molienda. Los mercados locales están muy presionados por las bajas externas, pero la diferencia entre ambos todavía es muy atractiva.

En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) se está pagando un pase de poco más de cuatro dólares por retener la soja hasta enero –lo que equivale a un dólar por mes– y asegura 180 dólares por tonelada para ese mes. En esa época se podría jugar una carta en el weather market sudamericano, para aprovechar la nueva cuota de volatilidad.

Cuando la cosecha de maíz y de soja dejen de dominar el escenario, y la tendencia se revierta, los precios locales acompañarán la recuperación, por lo que sería lógico ver que las bases se amplíen. El pase por vender la soja nueva en julio de 2006 está en dos dólares, mucho menos atractivo en comparación a la campaña anterior, cuando se pagaron en promedio casi tres dólares. También se pueden negociar mejores oportunidades a través de condiciones a fijar con premio.

El trigo disponible es el producto que menos novedades tiene; la atención sigue puesta en el cereal nuevo, aún cuando perforó el soporte de 100 dólares. El Matba están pagando 11 dólares

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