Variantes en el peso de faena.

Luego de las extendidas críticas contra la decisión oficial de imponer desde el 1º de noviembre un mínimo de 300 kilos en el peso de la hacienda que se envía a faena...

30deSeptiembrede2005a las09:20

Luego de las extendidas críticas contra la decisión oficial de imponer desde el 1º de noviembre un mínimo de 300 kilos en el peso de la hacienda que se envía a faena, el secretario Miguel Campos convocó esta semana a la mesa de ganados y carnes para analizar las objeciones del sector.

Como resultado del encuentro surgió que el Gobierno podría introducir cierto gradualismo en ese parámetro, aunque quedó ratificado por parte de Agricultura que la restricción comenzará a regir en la fecha indicada.

El titular de Agricultura instó a los presentes a realizar propuestas por escrito, con el objeto de encontrar una posición común en lo referido a la suspensión temporaria de la faena de animales con un peso vivo inferior a los 300 kilos.

En la agenda para el debate se incluyó la posibilidad de que, en haras de un mayor consenso (lo que implicaría que no haya cortes abruptos en la oferta) se admita desde la vereda oficial alguna flexibilización en los pesos exigidos. Si bien Agricultura no dio a conocer valores –lo que quedará para la mesa de discusión y las propuestas que eleven las entidades– en la cadena se barajan opciones como empezar con 260 kilos, luego pasar a 280 y finalmente alcanzar los 300 kilos en dos meses, lo que haría que el objetivo inicial del Gobierno se traslade a enero. Del 1,8 millón de terneros que se faena por año en el país, un tercio se haría con pesos inferiores a los 200 kilos, lo que habla de la magnitud del cambio que se estaría incentivando con la nueva resolución.

En ensayo oficial, por ahora, tiene un término de 180 días, con lo cual está claro que ha tenido en principio un objetivo coyuntural (el evitar desbandes en los precios) y también poner a prueba el sistema para ver si funciona y en tal caso otorgarle un carácter estructural. Por cierto, en lo que atañe al funcionamiento del mercado y el sistema de precios el Gobierno no ha tenido una postura demasiado creativa y busca jugar con las expectativas (inflacionarias) a través de acuerdos voluntarios con los formadores de precios.

En esa línea se inscribe el convenio firmado hace un par de semanas con los frigoríficos, para que estos mantengan hasta cerca de fin de año los valores de la media res en gancho a los niveles de la segunda quincena de agosto.

A éste le siguió el que los funcionarios de Economía y Agricultura rubricaron con asociaciones de supermercados y que comprende a 12 cortes del mostrador (asado, bife ancho, carnaza común, carne picada, hueso con carne, matambre, ross beef, bife angosto, cuadril, nalga e hígado).

Sube y baja

En el mercado de Liniers, formador de precios para un grueso segmento del mercado interno y habitual termómetro de lo que pasa con los indicadores macroeconómicos, hubo oscilaciones en los últimos días. Bajas durante la semana anterior y alzas durante la presente, motivadas en una menor oferta. El novillo quedó el miércoles a 2,258 pesos, con seis centavos arriba de igual día de la semana anterior.

Hasta ahora, del par de semanas que transcurrió desde el acuerdo con los frigoríficos los precios se mantuvieron, pero no insinuaron ninguna baja. “Está saliendo todo el gordo de los feed lots y ésta es una etapa que se va a terminar pronto”, apuntó un operador. En su opinión, por más que haya más oferta, la poca baja de precios que hubo, ya tocó fondo.

Un ingrediente adicional es que desde el 1º de este mes comienzan a correr los nuevos acuerdos salariales en el sector frigorífico, con ajustes que oscilan de 25 a 30 por ciento en promedio.

El horizonte que trazan del lado de la oferta es que durante los próximos 20 a 30 días los precios de la carne se mantendrán estabilizados. En noviembre, mes post elecciones

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