Por los brotes en Brasil, seguirá la vacunación contra la fiebre aftosa

Decision del Gobierno Argentino

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19deOctubrede2005a las08:12

Será hasta que el virus esté controlado en la región. Apoyo de frigoríficos y productores.

Quien se quema con leche, ve una vaca y llora. La Argentina padeció en carne propia la crisis de la fiebre aftosa en 2001, y ahora —frente al rebrote de la enfermedad en Brasil— no quiere ni oír hablar sobre el asunto. Por eso, el Gobierno decidió prolongar por muchos años más la vacunación del stock vacuno, a pesar de que el año próximo podría iniciar los trámites para lograr el reconocimiento internacional como "país libre sin vacunación" a partir de 2007.

"No vamos a cometer dos veces el mismo error. La Argentina no buscará el nuevo status hasta tanto toda la región esté libre de aftosa. Ya lo vivimos: el costo de la vacuna es mucho menor que quedarse afuera del mercado", enfatizó el secretario de Agricultura, Miguel Campos. Así, el funcionario dio por sentado que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) no elevará el pedido formal para obtener la chapa "sin vacunación" de la Organización Internacional de Epizootias (OIE).

La decisión oficial se conoció en momentos en que Brasil hace denodados esfuerzos para contener los focos de aftosa —hasta ayer eran cuatro y se investigaban tres más— en Mato Grosso del Sur, muy cerca de la frontera con Paraguay. Brasilia, además, lanzó una ofensiva diplomática para atenuar millonarias pérdidas en sus exportaciones de carne por el cierre de mercados.

Campos criticó duramente a la OIE por "forzar a los países a abandonar la vacunación contra la aftosa para conseguir mercados, cuando al mismo tiempo nivela para abajo las condiciones sobre BSE (mal de la vaca loca)".

En 1998, el ex presidente Carlos Menem aplicó la última vacuna contra la aftosa y el país obtuvo el status de "libre sin vacunación" dos años después. Pero la fiesta duró poco, ya que en agosto de 2000 se produjo el reingreso del virus. Luego de ocultar la enfermedad por varios meses, el gobierno de Fernando de la Rúa debió admitir, en marzo de 2001, que había millares de focos. Desde allí se vacunan los 55 millones de bovinos, dos veces al año.

En momentos en que el foco en Brasil mantiene en vilo a toda la región, ganaderos y frigoríficos se encolumnaron detrás de la decisión de seguir vacunando. "En un país organizado capaz que sería posible dejar de vacunar. Pero en la Argentina no estamos preparados", sentenció Néstor Roulet, de la cordobesa CARTEZ.

"Ojalá vacunemos durante diez años si eso nos permite seguir sin aftosa y con 85 mercados abiertos, aunque no sean los que más pagan. Es mejor tener cierto porcentaje de algo que 100% de nada", avaló el consignatario Luis Rodríguez Abinzano.

Miguel Gorelick, del frigorífico Quickfood, señaló que únicamente se puede pensar en dejar de vacunar "una vez que toda la región esté en condiciones de hacerlo". Y Fernando Selasco, especialista de AACREA, pidió la mayor de las prudencias: "Dejar de vacunar permite ampliar los mercados, pero el riesgo que se corre aumenta considerablemente."

José La Torre, del Conicet y el CEVAN, recordó que a nivel continental "Venezuela y Colombia tienen aftosa, Paraguay puede ser que tenga y Brasil hoy padece un terrible foco. Sería muy osado dejar de vacunar".

Campos también ordenó al SENASA desactivar su iniciativa para ampliar el área patagónica "sin vacunación". Y puso en evidencia discrepancias con el actual titular del organismo, Jorge Amaya, al recordar que "el SENASA tiene poder de policía sanitaria. Pero la política la define Agricultura".

Matías Longoni.

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