Cosecha primicia de girasol en el Chaco.

El productor Omar Molnar, de la zona de La Tigra, entregó esta semana el primer cargamento de girasol cosechado en un lote sembrado a fines de junio pasado...

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19deNoviembrede2005a las08:02

Roque Saenz Peña, Chaco.- El productor Omar Molnar, de la zona de La Tigra, entregó esta semana el primer cargamento de girasol cosechado en un lote sembrado a fines de junio pasado, lo que se constituye en primicia nacional.

El chacarero utilizó el híbrido Dekalb 3915, con un rendimiento promedio de 1500 kilos por hectárea.

El pequeño lote de cuatro hectáreas forma parte de un área superior que fue sembrada a fines de junio, encontrando en la mayor etapa de su crecimiento con buena cantidad de humedad, con algunas lloviznas que mejoraron sustancialmente la condición de los cultivos, de manera muy diferente de lo que ocurría en otras localidades del interior donde la sequía hizo estragos y se espera una merma considerable en los rindes.

Afortunadamente, "la franja en la que tenemos sembrados estos lotes, tuvimos lluvia y hemos logrado acumular buena cantidad de barbecho", dijo el productor Molnar, feliz de haber entregado la primicia nacional a la empresa acopiadora de cereales cuyo titular es el ingeniero agrónomo Jorge V. Martín.

El daño de la sequía

En la presente campaña se han destinado 280.000 hectáreas de girasol, pero hay que tener en cuenta que otras 100.000 no pudieron sembrarse por la falta de lluvias. De lo contrario, la superficie hubiera sido récord.

Hoy, el Chaco es un mosaico de situaciones y la peor parte la lleva el nor-noroeste provincial, que soporta una sequía de más de seis meses.

Desde la zona sur de Los Frentones, el productor Nicolás Uzelak daba cuenta de las pérdidas cercanas al 95 por ciento en el girasol, y que en esa parte de la provincia "al menos unas 40.000 hectáreas de girasol no pudimos sembrar porque no llovió y no se pudo hacer ninguna siembra", dijo, calificando a la situación como "preocupante".

El desarrollo de los lotes que pudieron sembrarse, en tanto, determinaba una serie de situaciones diferentes, de acuerdo a la ubicación geográfica de los mismos.

En el domo central agrícola del Chaco se puede pensar en buenos rindes que promediarían entre los 1500 y los 1600 kilos por hectárea.

Los lotes que se sembraron a fines de julio y principios de agosto están en pleno ciclo reproductivo. Pero antes tuvieron que soportar una primavera seca, casi sin precipitaciones. Obviamente esto implica una reducción en los niveles de rendimientos.

José Derewicki

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