Cómo avanza el girasol
Los precios internacionales empujan el regreso del cultivo a la Pampa Húmeda y comienza a confirmarse el crecimiento que se preveía para esta campaña.
El incremento de las retenciones a las exportaciones anunciado la semana pasada pegó duro y fuerte en la cadena del girasol argentino. El cultivo fue el blanco del mayor porcentaje de aumento aplicado: el arancel para la semilla pasó de 23,5 a 32 % y tanto las retenciones para el aceite como para el pellet pasaron del 20 al 30%.
La medida impacta en forma diferencial en los productores girasoleros del país, dependiendo de la región de que se trate, las características del ambiente y la cercanía a los puertos. Para cuantificar el perjuicio, cuando la campaña ya está en marcha y el margen de maniobra de los productores que optaron por hacer girasol es mínimo, desde la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) han comenzado a trabajar en el análisis y relevamiento de las consecuencias que esta política acarrea a este cultivo emblemático, con fuerte raíz en las zonas agrícolas más alejadas y marginales del país.
Convencidos de que hay una oportunidad única para que los responsables de las decisiones políticas y económicas se sumen a las redes de producción agroindustriales, los eslabones de la cadena del girasol nucleados en ASAGIR (investigación, provisión de insumos, producción, comercialización, industria y consumo) trabajan en pos del crecimiento del cultivo y convocan a otros sectores, incluso el político, a sumarse a esta red que sólo busca que el país crezca y genere beneficios para todos sus habitantes.
Los costos
Con un avance del 30% en el total del área, la siembra de girasol ya muestra los primeros indicios de lo que los especialistas estimaban para su futuro: un cultivo fortalecido por los precios internacionales que, a pesar del incremento en los costos de producción, recupera terreno en la Pampa Húmeda y se prepara para totalizar el 16% de la producción mundial.
