Se viene el segundo round de la pelea

El análisis- Por Félix Sammartino.

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19deAgostode2008a las07:17

Sobrevuela, muy bajito, el próximo paro agropecuario. Al campo se le agotó el combustible de la paciencia con el Gobierno, por lo que se hace fácil predecir que el conflicto se agudizará dentro de pocas semanas.

Según los productores, el vicepresidente Julio Cobos anda pidiendo imposibles: paciencia a los del campo y agilidad y celeridad a los funcionarios para resolver los problemas pendientes. A ese punto de deterioro ha llegado una relación que nunca logró recomponerse.

El encuentro entre la Comisión de Enlace y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, fue el único gesto, aunque insuficiente, de un acercamiento entre las partes. En cambio, sobraron las señales de confrontación, que se manifestaron especialmente durante la exposición de Palermo y con el cierre de las exportaciones de queso, lo cual incrementó la desconfianza del campo en las intenciones del Gobierno. "No se equivoquen: Guillermo Moreno va por el segundo round", advertía ayer un dirigente del sector.

Mientras tanto, la renta agropecuaria desaparece un poco todos los días por el aumento de los costos y los fuertes límites a las exportaciones, que le ponen un techo a la cotizaciones. Los precios administrados de la Casa Rosada han logrado que las actividades de "valor agregado", a las que supuestamente la estrategia oficial quiere beneficiar, como la lechería o la ganadería, estén en fuga. Lo paradójico es que el destino obligado para estas producciones sigue siendo la soja y, al parecer, este año más que nunca. Al trigo le ocurre otro tanto: en la actual campaña, los santafecinos llevan sembrado un 20% menos que el año pasado.

El próximo sábado, los ganaderos, se reunirán en una gran asamblea en Olavarría para establecer un plan de lucha. Allí se presentará un trabajo de simulación que demostraría que, de seguir con esta política, para el 2012 la Argentina tendría que importar carne, un pecado capital en el país de las vacas.

Los productores que ya están en las banquinas en estado de alerta tienen que dar sólo cuatro pasos para volver a bloquear las rutas. Para hacerlo, les sobra la bronca, que se conserva casi en las mismas dosis que cuando peleaban por derogar el proyecto de las retenciones móviles. Los asalta una única duda: ¿se volverá a contar con el apoyo de la gente?

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