Hacer soja en Uruguay es más barato

La carga impositiva para producir en la Argentina es 2,5 veces mayor; impacto de las retenciones.

01deSeptiembrede2008a las08:01

Por la voracidad fiscal hacia el campo, conformada por una batería de impuestos donde se destacan las retenciones del 35% a la soja, la carga impositiva total para producir soja en la Argentina es hoy 2,5 veces mayor que en Uruguay.

Así lo expresa un informe de la consultora Openagro, que revela de esta manera uno de los motivos que impulsaron la contundente avanzada de agricultores y pools de siembra argentinos en ese país desde 2004.

De hecho, según estimaciones privadas y oficiales uruguayas, los productores argentinos son responsables de más de la mitad de la superficie plantada con soja en el vecino país, que en la campaña pasada alcanzó las 447.000 hectáreas.

Por el boom argentino, en cuatro años los precios de los campos en Uruguay se duplicaron, y lo mismo ocurrió con los alquileres.

Grandes empresas del campo local, como Los Grobo, El Tejar y MSU, tienen una pata productiva allí, en algunos casos con tierras propias y en otros, con esquemas de arrendamientos.

Precisamente, Openagro hizo la comparación de la presión impositiva sobre el sector en ambos países incluyendo el pago de un alquiler, un dato clave, ya que en la Argentina más del 50% de la producción se hace en campos de terceros.

Según el trabajo de la consultora, en la Argentina la rentabilidad después de impuestos para un modelo de producción de 3000 kilos por hectárea, con el pago de un arrendamiento de 426,16 dólares por hectárea, en la actualidad es negativa en 106,88 dólares por hectárea.

En el caso de un rinde de 3500 kilos por hectárea, la rentabilidad también es negativa, pero en 4,81 dólares por hectárea, y sólo con un rendimiento de 4000 kilos se torna positiva en 66,32 dólares por hectárea, según el informe. El trabajo consideró una carga impositiva compuesta por un 1 por ciento de Ingresos Brutos, 35% de Ganancias, 0,50% de sellos y 1,20% del impuesto a los débitos y créditos bancarios.

Fuerte contraste
El contraste con Uruguay es mayor porque, sin retenciones, allí el precio neto para la soja es un 35% más alto. En este sentido, en el vecino país la rentabilidad después de impuestos siempre es positiva, aun en una comparación con rindes inferiores a los de la Argentina. Así, para un modelo de 2200 kilos por hectárea y el pago de un alquiler de 423 dólares por hectárea, la rentabilidad después de impuestos en Uruguay es favorable en 6,17 dólares por hectárea.

En el caso de un rinde de 2500 kilos trepa a 85,06 dólares por hectárea, y esta última cifra se estira a 163,94 dólares por hectárea cuando en el análisis se considera un rendimiento de 2800 kilos por hectárea.

Para Uruguay se tomó en consideración la siguiente carga impositiva: impuesto a las rentas de actividades económicas (IRAE), que tiene una alícuota del 25% y se liquida en caso de declarar renta (es optativo para una persona física, no SA, con ingresos por menos de 103.000 dólares), impuesto a la enajenación de bienes agropecuarios (Imeba), que para cereales y oleaginosas es del 2% del valor de venta, y un impuesto del 3,4% siempre que se proceda a la exportación del grano, pero que no es una retención.

"Partiendo de la base de que en la Argentina existen las retenciones, podemos decir que la carga impositiva es 2,5 veces mayor que en Uruguay", señaló Guillermo Villagra, socio de Openagro.

En resumen, sólo entre retenciones, Ganancias, Ingresos Brutos y débitos y créditos, en la Argentina hay un 73% de carga impositiva contra un 27% en Uruguay.

No todo es oro
Claramente, hacer soja allí puede ser hasta casi tres veces más rentable, si se evalúan la mayor renta en la Argentina, con un rinde de 4000 kilos en campo alquilado, y la mayor renta en Uruguay, con un rinde de 2800 kilos también en tierras de

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