La ropa de verano vendrá con aumentos de hasta 25%

Fabricantes y comercios dicen que hubo subas en toda la cadena de producción y en alquileres.

08deSeptiembrede2008a las08:02

Este año, la colección primavera-verano trae algo más que estampados y colores vivos. Junto con la novedad de los nuevos modelos para lucir la piel bronceada, el otro condimento de la temporada viene colgando de la etiqueta: vestir a la moda será, cuando llegue el calor, entre un 20 y un 25% más caro que el año pasado, producto de la inflación.

Las nuevas prendas de indumentaria se venden, como era de esperar, a precios más altos que el año pasado. Y, como tampoco es sorpresivo, eso no está reflejado en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en las que la variación del rubro se desagrega dentro del cálculo del índice de precios al consumidor (IPC), que alcanzó en julio una suba interanual del 9%.

Después de un invierno duro en ventas, con liquidaciones anticipadas y consumidores cautos por el conflicto del campo, los precios con alzas llegaron a las vidrieras.

Claro que, hasta llegar hasta ahí, las subas de costos atravesaron de punta a punta la cadena de producción. Allí, lo que sucede en un eslabón repercute en el siguiente: las subas de las materias primas tienen efecto sobre la producción de insumos, y éstos, sobre la manufactura de los productos finales. El comerciante está en el próximo estadio, y este resultado es lo que debe pagar el consumidor.

Entonces ¿qué parte de la inflación, calculada por índices privados cerca de un 30%, se traslada a los consumidores? El problema es conocido: la pérdida de competitividad y el recorte de utilidades.

El presidente de la cámara de la industria de la indumentaria (CIAI), Oscar Pérez Larumbe, puso el énfasis en el "esfuerzo de los empresarios del sector para absorber y mantener escala y volumen". Al referirse a la suba de costos de producción, destacó el "sacrificio de rentabilidad" y "la pérdida de competitividad y utilidades" que sufren las empresas del sector.

Sin embargo, ningún "esfuerzo" sirvió para frenar los costos que más adelante recaerán sobre los consumidores: "En los precios de fábrica hubo un aumento del 17 por ciento respecto del verano pasado", dice Pérez Larumbe. Los motivos son "el incremento de todas las materias primas textiles, sin excepción, y de la mano de obra, un aspecto de incidencia directa y significativa en este sector mano de obra intensivo".

Otro referente en el sector textil y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, dijo LA NACION que "los insumos subieron un 24 o 25 por ciento aproximadamente en el último año, tanto en telas como en tejidos, packaging , entre otros rubros".

A esta altura del año, en 2006, en el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, con Guillermo Moreno ya en la Secretaría de Comercio, hubo un acuerdo de precios para que la indumentaria no alimentara la inflación de aquel septiembre. El acuerdo abarcaba también la temporada de verano de 2007. Este año, según Mendiguren, no hubo acercamientos en este sentido.

En el umbral de la temporada 2008-2009, la inflación plantea una encrucijada a empresarios y comerciantes: mantener la calidad de sus productos equivale a subir precios o recortar utilidades. Ese fue el planteo de algunas de las fuentes consultadas.

"Se sabe entre las marcas que los precios están al tope, y que ya no puede continuar esta espiral inflacionaria, porque el consumo está difícil", dijo Marcelo Sorzana, director de la agencia Surreal Marketing & Publicity, que representa a numerosas firmas de indumentaria locales, entre las cuales se encuentra Ayres. Según sus cálculos, los precios treparon un 20% en comparación con la colección de verano 2007-2008.

Un 5% menor fue el cálculo de Rubén Yagmourian. El dueño de la marca Yagmour habló del desafío de preservar la relaci

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