El Gobierno exigió precios máximos para naftas y gasoil

Distribuyó una lista entre las petroleras y estaciones de servicio; la mayoría no la cumple.

10deSeptiembrede2008a las07:48

Las listas de precios máximos que, antes que los deteriorados pollos, hicieron sobresalir hace 20 años al funcionario alfonsinista Ricardo Mazzorín ensayan una tímida vuelta en la Argentina. Ahora es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien ha empezado a mostrarlas en sus frecuentes conversaciones con petroleros. Uno de estos listados, que incluye valores para la nafta y el gasoil según el distrito del país, fue entregado en los últimos días a todos los dueños de las estaciones de servicio del área metropolitana, que se resisten a cumplirlo.

Hay revuelo en la industria petrolera. Desde el punto de vista jurídico, los precios de los combustibles líquidos son libres en la Argentina. "Esto no pasaba desde el 88", resumió ayer ante este diario un ejecutivo.

Y, desde la óptica política, la lista de Moreno tampoco es un canto al progresismo. Establece, por ejemplo, que los precios de la Capital Federal, el distrito de mayor poder adquisitivo del país, deben estar entre los más bajos, y los de Santiago del Estero, San Juan y Jujuy, entre los más altos. En algunos casos, la diferencia se explica por el costo del flete para los camiones. No así, sin embargo, en provincias como Mendoza, que tiene refinería propia y que exhibe, del mismo modo, surtidores más caros que los de La Horqueta o Palermo Chico.

Los estacioneros están rebeldes. Anteanoche, una asamblea desarrollada en la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra) terminó en un hervidero del que emergió una decisión unánime: no se cumplirán los precios del Gobierno. Para aceptar la lista, deberían bajar los valores hasta un 15%. "No vamos a bajar -se quejó a LA NACION Rosario Sica, presidenta de Fecra-. No es que no queramos, es que no podemos. Ya cerraron 3000 estaciones en los últimos años. Uno va a comprar una escoba para barrer la playa y resulta que hasta la escoba aumentó." En las últimas horas, estos propietarios recibieron el respaldo del sindicato, que estudia medidas de fuerza para la semana próxima.

Como ocurre cada vez que Moreno da una orden, el documento no tiene ni firma ni remitente. Así fue con los cortes de gas en los últimos inviernos y con las modificaciones en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Pero la lista ha conseguido asustar a los petroleros. Está fechada el 11 del mes pasado, día en que autorizó aumentos del 9% para la nafta súper; 7%, para la premium; 4%, para la común, y 4,2%, para el gasoil. El Gobierno acepta como válido ese último incremento y no está dispuesto a nuevas modificaciones.

Eskenazi, el disparador
La historia del conflicto tiene algo más de un mes. Empezó con una reunión entre Sebastián Eskenazi, vicepresidente y CEO de YPF, y Moreno. Eskenazi se quejó ese día de que la petrolera, por tener los valores más bajos del mercado, estuviera soportando un aluvión de demanda y no pudiera cumplir con los clientes. Expeditivo como siempre, el gendarme de los precios se comunicó con el resto de las petroleras y las estaciones para que tuvieran, como máximo, los valores de YPF en sus surtidores. Ahí nació la lista.

La medida tuvo un éxito relativo. Esso y Petrobras aplicaron bajas en la mayoría de las estaciones propias del área metropolitana. La excepción volvió a ser Shell, enfrentada desde hace tiempo con el Gobierno. Algunos estacioneros cumplieron la disposición, pero la mayoría se retobó. Anteayer, la referida asamblea resolvió por unanimidad no acatar.

Según la lista de Moreno, el litro de gasoil debería costar en la ciudad de Buenos Aires $ 1,884. En las estaciones está en promedio a 2,299. La misma planilla exige la nafta súper a 2,576 y la premium a 3,078, pero en los surtidores están a 2,799 y 3,40, respect

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