A la ganadería del Norte le llegó la hora de tener una cadena más eficiente

La sanidad y la genética acompañaron el proceso de regionalización. Ahora hay que mejorar la alimentación de los animales para aumentar la producción y elevar el estándar de los frigoríficos, dicen los expertos.

12deSeptiembrede2008a las11:04

El Norte Argentino -sumando las regiones Noreste (NEA) y Noroeste (NOA)- tiene actualmente el 37 por ciento del stock vacuno nacional, y en los últimos años el rodeo creció en dos millones de cabezas; mientras que en la zona tradicionalmente ganadera -la pampaena- disminuyó en un millón de cabezas.

Sin embargo, el NEA tiene un índice de destete de 58 por ciento y el NOA de 52 por ciento (cuando debería estar en el 70 por ciento), y el 70 por ciento de los movimientos de hacienda es para ser faenada fuera de la región. Los dos problemas resumen las exposiciones de los expertos que participaron de la jornada técnica de La Nación Ganadera Norte, es decir los problemas de productividad y de deficiencia en los circuitos comerciales e industriales que sufre el desarrollo vacuno en el norte.

"Es imposible pensar una ganadería que no incorpore a la agricultura a través de la suplementación", graficó el ingeniero agrónomo Alejandro Liotti. El hombre del INTA apuntó que en la región hay 4 millones de cabezas que están en explotaciones de menos de 200 animales. "Los productores son muchos, muy diferentes y con objetivos distintos".

Para Liotti, el desarrollo agrícola, con la difusión de la técnica de la siembra directa, fue la "fuerza que impulsó a la ganadería" obligándola a ser más eficiente, al confinarla en terrenos más chicos, y desplazarla a otras regiones. "Sin los altos precios de los granos, la ganadería hubiera descendido más", consideró.

Ahora, en la consideración de Liotti, el problema de la ganadería pasa más por los altos costos de producción que por precios muy bajos -"los valores del kilo vivo no difieren mucho de los históricos"- y para salir de la cuestión la actividad está obligada a aumentar la productividad.

Para ayudar a ello, Liotti propuso crear para el Norte un centro de estudio y experimentación como lo fue el INTA Balcarce para la ganadería de la Cuenca del Salado. "La clave es entender que la tecnología debe satisfacer a todos los segmentos. Los técnicos no deben ir a todos los campos con la misma receta".

A su turno, Roberto Bisang, economista de la CEPAL, resumió que en el Norte argentino "hay una ganadería que crece mucho pero no es acompañada con el sector industrial: exporta abasto e invernada, faena poco e importa carne de otras regiones, específicamente el rezago de exportación", describió.

Entre los problemas enumeró que existe "mucha concentración de mataderos poco eficientes". Marcó que esos establecimientos descartan el "quinto cuarto", como llamó a los subproductos cuero, sangre, grasa, huesos o bilis, y de esa forma se pierde "un 25 por ciento del valor total de la carne".

También señaló que en el Norte "se faenan 800 mil cabezas pero se mueven 2,4 millones para ser procesadas en frigoríficos de Rosario o Santa Fe", una deficiencia grave a la hora de pensar en la construcción de una cadena de ganados y carnes. "Lo sensato es que viaje el valor agregado y no importarlo", dijo Bisang.

Mejorar el pasto

Finalmente, el veterinario Carlos Peruchena describió que en el Norte la cría, recría y engorde de bovinos se produce en sistemas extensivos utilizando pastizales naturales como principal recurso alimenticio, un obstáculo importante porque "las gramíneas tropicales son una limitante para la intensificación de la producción", especialmente en el período otoño-invierno.

En este orden propuso intensificar la producción con la incorporación estratégica de recursos forrajeros de mayor calidad, aprovechando también la gran variedad de granos que se siembran en la zona, subproductos industri

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