Más pobreza por culpa de la inflación

Informe del Banco Mundial.

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15deSeptiembrede2008a las07:40

Por el ajuste por inflación, ahora el Banco Mundial estima que en el mundo hay 1.400 millones de pobres indigentes. O sea 400 millones más que en la anterior evaluación de 2005. Semejante incremento se debe a que el organismo internacional consideraba como indigentes a los que vivían con un dólar diario y ahora --por la suba de los precios-- elevó el límite a 1,25 dólares. Algunos especialistas afirman que el Banco mundial se ha quedado corto.

Martín Ravaillion, Director del Grupo de Investigación del Desarrollo del Banco Mundial ha señalado: "Estas nuevas estimaciones son un gran avance en las mediciones de pobreza., porque se basan en datos mucho mejores sobre los precios para asegurar que las líneas de pobreza sean comparables entre los países".

No obstante, el promedio de 1,25 dólares diarios no toma en cuenta, todavía, la disparada de los precios de los alimentos y de los combustibles que tuvo lugar en los últimos meses. Además puede decirse que es un cálculo muy conservador porque si el límite se llevara a 2 dólares diarios (equivalente a unos 6 pesos en la Argentina), el número de indigentes posiblemente se duplicaría.

Lo que no se explica es por qué, en un contexto económico mundial que hasta mediados del año pasado lucía muy favorable, se produjo este deterioro social.

Posiblemente pondría al desnudo la falsedad de que el crecimiento implica siempre una mejora social. Es sabido que el proceso de acumulación acelerado sin reglas claras y sin un papel equilibrado del Estado lleva a la concentración de riqueza, tiende a la oligopolización de ramas enteras de la producción y provoca desbarajustes muy profundos en los sectores medios de la población.

Este proceso, llevado a la etapa de globalización exacerba todo a escala mundial. Frente a ello el Banco Mundial ha sido un promotor de las políticas "de mercado", de apertura comercial y financiera, de "reformas estructurales" que pretendieron mitigar las consecuencias de esas políticas económicas con planes de ayuda a los más pobres.

El drama, en definitiva, no ha sido revertido. Basta analizar lo ocurrido en América latina y en la Argentina en las últimas décadas. La comprensión y la ayuda humanitaria no han sido suficientes para revertir el ritmo creciente de la pobreza.

Lógicamente cabría esperar ahora un incremento mayor de los niveles de pobreza porque buena parte del planeta está en recesión. Estados Unidos, España, Alemania, Inglaterra, Japón e Italia comprimen al máximo el índice de crecimiento y entraron en caída.

Esa tormenta trajo inflación de alimentos y mayor costo de la energía, que descienden a plomo con el desempleo, como derivación hacia debajo de los indicadores de crecimiento económico.

El estudio del Banco Mundial marca que, con excepción de China, el número de pobres aumentó en los últimos 25 años, inclusive en América latina. Y destaca que, en términos absolutos, inclusive en India, "modelo" de expansión económica para los organismos financieros internacionales, hay más pobres que en 1981.

En América latina el número de pobres casi se duplicó, al saltar de los 200 a los 380 millones. Y, si la tendencia continúa, el Banco Mundial alerta que la región podría tener un tercio de pobres en 2015.

En la Argentina, el cálculo de la pobreza y de la indigencia está cuestionado por los problemas en el INDEC. Oficialmente habría un 20 por ciento de pobres, en base a los datos de inflación oficiales. Con cifras de precios alternativas, oficiales y de estudios privados, la pobreza treparía al 30 por ciento de la población.

Para la Consultora especializada SEL, que dirige Ernesto Kritz, el 31,6 por ciento de la población nacional es pobre. Equivale a 11.300.000 pobres, de los cuales 3.900.000 son indigentes.


Por Daniel Muchnik.

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