Una ganadería sin subsidios - Por Ignacio Iriarte (*)

En un escenario hipotético, el corte a las compensaciones del “feedlot“ contribuirá a reducir el rodeo de cría más que a afectar a los engordadores.Los subsidios han contribuido a que la caída del precio del ternero no sea mayor. Sin embargo, no pueden ser un instrumento de política a largo plazo.

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19deSeptiembrede2008a las07:35

¿Qué sucedería si se suspendiera el pago de compensaciones a los engordadores a corral?

En el corto plazo, los feedloteros (engordadores a corral) reducirían fuertemente sus compras de invernada, porque hoy, pese a la caída del precio del maíz, la rentabilidad del engorde (180 a 280 kilos) sería negativa sin el auxilio del subsidio.

Si consideramos que en gran parte de la zona pampeana el feedlot ha supuesto este año entre 70 y 80 por ciento de la demanda por terneros, las cotizaciones de machos y hembras de 140 a 200 kilos caerían entre un 10 y un 15 por ciento con respecto a los niveles actuales.

Si el corte de subsidios se diera en plena zafra (entre los meses de febrero y marzo), la caída podría ser dramática, porque hoy en día la superficie dedicada a invernada pastoril en la zona pampeana ha caído no menos de un 50 por ciento.

La que ha caído en mayor medida aún es la invernada pastoril de "acopio" o de compra. Es decir la que sostenía hasta hace un par de años con sus adquisiciones el mercado de la invernada.

Cortado el subsidio, los feedlots reducirían gradualmente el número de animales encerrados; hasta que pasadas ocho-12 semanas, la combinación de un gordo liviano más caro, por un lado, por escasez y menor oferta de los corrales, y la caída del valor de la invernada, por el otro, devolverían la rentabilidad a los feedlots, que irían gradualmente recuperando el volumen de ganado encerrado que tienen hoy.

Ganadores y perdedores. Dado el cambio drástico operado en el modo de alimentar a los animales en la Argentina, hoy es más factible que el corte de estos subsidios contribuya a reducir aún más el rodeo de cría –que ahora depende de los engordadores– a que desaparezcan los feedlots, los cuales esperarán tranquilamente a que la caída del valor del ternero les compense la caída de los subsidios.

En el mediano y largo plazo, lo que va a disminuir es el rodeo de cría, no el feedlot: físicamente no hay dónde poner los seis a siete millones de terneros de destete que salen a la venta anualmente. Los subsidios al feedlot han contribuido a que la caída del precio del ternero no sea mayor, a que la liquidación de vientres no sea más grave, y a que en el corto plazo –el favorito del Gobierno– haya más carne de animales cada vez más livianos. Pero no puede ser un instrumento de política ganadera en el largo plazo.

No cierra tampoco que se haga un esfuerzo fiscal tan significativo (500 a 600 millones de pesos anuales) para garantizar el consumo –a los precios más altos del mercado– de los segmentos de más altos ingresos de la población. Demás está decir que la inmensa mayoría de la carne que sale de los corrales con subsidio, no cumple con los precios máximos oficiales, cuyo control está fuertemente concentrado en el circuito exportadores-supermercados.

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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