Crece la preocupación por la cuota Hilton

Este año se exportó un tercio menos de los cortes cárnicos de mayor valor.

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29deSeptiembrede2008a las07:23

Así como se puede agregar valor, también se puede destruirlo. Poner un rubí bajo la pata de una mesa para evitar que se mueva sería un ejemplo grotesco de lo anterior, pero la exageración permite ejemplificar lo que está ocurriendo en el país con la cuota Hilton, los cortes de carne de más alto valor, que la Unión Europea le compra libres de aranceles.

La Argentina es el país que, por lejos, más obtiene de este cupo arancelario: 28.000 toneladas anuales. Pero las intervenciones del Gobierno sobre la exportación de carne llevaron a que, de enero a agosto de este año (hasta cuando de dispone de la estadística del Senasa), los despachos Hilton totalicen 12.127 toneladas, contra las 17.497 exportadas en los primeros ocho meses del año pasado. Esto es, casi 31% menos.

Cada asignación de cuota rige de julio a junio del año siguiente. En el cupo 2007/2008, fundamentalmente por las vedas oficiales a la exportación en plena pelea con el campo, por primera vez (exceptuando años con aftosa) la Argentina se quedó sin despachar parte del cupo, unas 1.600 toneladas (algo más del 5%). A los precios que cotizaba entonces (unos u$s 20.000 la tonelada del llamado rump & loin: cuadril, lomo y bife angosto), sólo por eso se perdieron unos u$s 32 millones.

El Gobierno, a través de la cada vez más superpoderosa Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), invirtió la carga de la culpa amenazando sancionar a los que no hubiesen utilizado su alícuota. Es cierto que hubo frigoríficos que no despacharon ni una de las toneladas que le habían asignado, y así no pueden alegar culpas ajenas. Pero no no es el caso de la mayoría, y en la norma que ordena este negocio (Resolución 113/04), existe un mecanismo para reasignar a otros frigoríficos el cupo de quienes lo están subutilizando, para que no se pierda.

Excepciones gruesas

Por otro lado, en los dos primeros meses de este año agrícola (julio y agosto), el país directamente no despachó Hilton (en el Senasa figuran 24 toneladas en julio que, por su ínfima proporción y porque no había legislación para exportar, se cree corresponden a un error estadístico). La razón es que no se publicó la nueva norma de reparto, se desconoce por qué razones. En tanto, a fin de agosto, y pese a que la asignación de las alícuotas es facultad de la Secretaría de Agricultura, la Oncca (subordinada a aquella en el organigrama) decidió dos “anticipos” de cuota en función de lo despachado el año pasado. Así, les asignó a los frigoríficos que determinó nada menos que el 40% de la cuota. A los u$s 18.500 que cotiza hoy la Hilton, se trata de u$s 207 millones.

Se dice que por esta intromisión estuvo por renunciar el nuevo secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Pero no lo hizo, como tampoco, hasta ahora, tomó a su cargo el reparto.

Según especialistas, en vez de intervenir en un negocio de cortes tan poco consumidos en el país, el Gobierno debería preocuparse por alentar los despachos Hilton y, en todo caso, procurar que el “derrame” de se mejante negocio hacia la producción primaria se conncrete.

Por Alejandra Groba.

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