5 Razones del campo para volver a las rutas

Ante una sociedad urbana que no ve con buenos ojos el nuevo paro, el sector agropecuario se enfrenta al desafío de explicar por qué vuelve a la protesta después del histórico y desgastante conflicto por las retenciones móviles, del que salió vencedorEn sector están ante el desafío de volver a convencer a la sociedad urbana que lo apoyó masivamente, como en el acto que hizo en julio en Palermo.

04deOctubrede2008a las08:25

La administración Kirchner y el campo nunca se llevaron del todo bien. Algunos conocedores del matrimonio gobernante señalan que Néstor Kirchner le hizo la cruz al sector en enero de 2006, cuando los ruralistas se negaron a firmar -algunos incluso tacharon su rúbrica- un acuerdo de precios de la carne si ese pacto no contemplaba también una baja de las retenciones. Carlos Milicevic, jefe de gabinete de la secretaría de Agricultura y santacruceño como la mayoría de los íntimos de los Kirchner, dijo alguna vez que el quiebre en la relación Gobierno-agro data de aquella época.

Para quienes no lo recuerden, hay que decir que en estos más de 30 meses, el ruralismo le hizo tres paros agropecuarios a Néstor y cuatro a Cristina.

Sin embargo, el ciudadano medio sólo recuerda el último y más grave conflicto por el intento oficial de introducir un sistema de retenciones móviles. Durante cuatro meses, el país estuvo en vilo, con rutas cortadas por días, actos y contraactos multitudinarios y un nivel de agresividad que despertó los peores temores.

Esa espiral de violencia verbal terminó cuando, al igualarse la votación del proyecto en el Senado, el vicepresidente Julio Cobos desempató en favor del reclamo ruralista y se entronizó como oportuno héroe de los productores. Aquel 17 de julio, la sociedad urbana -que había apoyado al agro en manifestaciones masivas en Rosario y Buenos Aires- dio por superado el conflicto, respiró aliviada y pasó a otro tema. Pero más allá de las retenciones, los problemas que arrastra el campo desde aquellos primeros chispazos con un Néstor Kirchner en su mejor momento de popularidad, no sólo siguen vigentes sino que se agravaron.

Al ahora presidente del Partido Justicialista, el campo le paró en julio de 2006 durante cuatro días -una huelga convocada sólo por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)-; diez días en diciembre de ese año -a CRA se sumaron Federación Agraria y Sociedad Rural-; y en mayo de 2007, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) organizó un paro ganadero de 10 días.

Los argumentos
Aquellas medidas de fuerza se hicieron para reclamar prácticamente lo mismo que pide hoy el campo, que no venderá granos ni hacienda hasta el miércoles próximo. En las grandes urbes, donde más de la mitad de la opinión pública no está de acuerdo con un nuevo paro, la gente quiere saber: ¿de qué se queja ahora el campo? Y el sector, se queja básicamente de:

1.- Precios máximos.- Desde la llegada de Guillermo Moreno a la secretaría de Comercio Interior, el Gobierno intervino sucesivamente los mercados de hacienda, granos y lácteos, con distintos mecanismos que siguen vigentes y en cuya definición la Secretaría de Agricultura fue irrelevante. El precio del kilo vivo de novillo se mantiene en los mismos niveles desde 2005 mientras en los supermercados y carnicerías los valores que pagan los consumidores se incrementaron. Aunque dejó de ser noticia, en el Mercado de Liniers sigue vigente la lista de "topes sugeridos".

En el caso de la leche, el cierre de las exportaciones de leche en polvo y quesos ordenado informalmente en julio por el propio Moreno, agravó -por el sobrestock- la caída de los precios al productor, que según los acuerdos vigentes deberían estar percibiendo $ 1,047, con costos promedio de producción de 99 centavos por litro.

Pero para el campo, el caso del trigo es paradigmático. Según los ruralistas, si se sigue como hasta

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