El girasol en la mira de los biocombustibles

Se realizó el Congreso Brasileño de Bioenergía y Simposio Internacional de Biocombustibles (Conbien) en Brasil. Carlos Feoli, Coordinador Técnico de ASAGIR, participó del panel sobre el rol del girasol en esta creciente industria.

21deOctubrede2008a las16:56

La ciudad de Uberlândia, en el departamento brasileño de Minas Gerais, fue sede del evento más importante de América Latina en materia de energías renovables entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre pasado. La Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) estuvo presente a través de su Coordinador Técnico y profesional del INTA, Carlos Feoli, disertante del panel “Inserção do girassol nas biorefinarias”.

Se trata del primer Congreso que reunió a más de 90 referentes de Brasil y otros países en agrobioenergía y biocombustibles para discutir y reflexionar sobre fuentes de energía alternativas, conocer proyectos y las herramientas para concretarlos. El Conbien propuso analizar las estrategias de desarrollo sostenible de la industria de energías verdes, integrando toda la cadena del sector productivo y haciendo foco en la producción de caña de azúcar, algodón, madera, palmáceas y oleaginosas como la soja, maíz, jatropha y girasol.

El panorama

La producción mundial de girasol ronda las 30 millones de toneladas. Rusia, Ucrania y Argentina producen en conjunto más de la mitad de ese volumen y sólo desde los puertos argentinos se exporta el 70% del aceite de girasol consumido en todo el mundo, siendo el primer país exportador.

Según Feoli, “el mercado se inclina por los aceites mono-insaturados, en una creciente tendencia de consumo de alimentos sanos”. Esto significaría una potencial oportunidad para los aceites que no necesitan ser hidrogenados, los que poseen alto contenido oleico o medio oleico.

Feoli anticipa que “a pesar de que no se trata de un proceso de sustitución, ya que sigue habiendo un mercado para el aceite linoleico, parece que serán los aceites alto y medio oleico los que tendrán una demanda creciente”.

Por otro lado, se estima que la demanda mundial de biodiesel crecerá a razón de 59 MT anuales, lo que demandará un crecimiento de la producción mundial de aceites del orden del 5% anual acumulativo. Situación que también presentaría una oportunidad al girasol.

El consumo mundial de aceites vegetales para usos tradicionales venía mostrando un crecimiento medio del 3% anual acumulativo. Es decir que la demanda mundial de aceites viene aumentando a tasas que van más allá del incremento vegetativo de la población o las mejoras en la alimentación. La razón es el biodiesel, cuyo principal insumo hoy es el aceite vegetal, en particular palma, colza y soja.

Para ASAGIR, la demanda de biocombustibles agrega un elemento de magnitud muy superior a los factores tradicionales, pero responde a la voluntad política de grandes consumidores de energía.

El mercado tienta al girasol

De acuerdo a los estudios, el aceite ideal para producir biodiesel debe estar formado sólo por ácidos grasos mono-insaturados, o sea ácido oleico con un solo doble enlace, característica que mejor se asocia con las demás propiedades que debe reunir un biodiesel con buena performance: estabilidad a la oxidación, buen comportamiento en almacenaje y en frío y número de cetanos. Con estas exigencias “el biodiesel de aceite de girasol tiene buenas propiedades comparado con el obtenido a partir de otros aceites; su comportamiento en frío es mejor, fusiona a -12º C, por encima de esa temperatura es líquido, y el número de cetanos cumple la norma exigida”, afirmó Feoli.

Sin embargo, explicó que “el girasol no aparece, al menos en lo inmediato, como probable insumo para combustible, es un aceite más caro. Además, si bien el alto oleico responde a las exigencias de calidad, el más producido es el tipo linoleico, menos apto para los actuales

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