Brasil y Portugal piden reactivar la Ronda Doha para sortear la crisis internacional

El Presidente brasileño y el Primer Ministro luso se reunieron en Salvador de Bahía para abordar la crisis mundial. Abogaron por la construcción de un nuevo orden económico y la redefinición del papel del Estado.

29deOctubrede2008a las17:11

El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el Primer Ministro de Portugal, José Sócrates, abogaron por reavivar las negociaciones para liberalizar el comercio multilateral como salida a la crisis financiera.

"Ahora más que nunca, es el momento de retomar la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de desenterrar las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea", manifestó Lula, en la clausura de la XI Cumbre Luso-Brasileña celebrada en la ciudad de Salvador de Bahía.

Las negociaciones de Doha para la liberalización del comercio mundial comenzaron en 2001 y fracasaron en julio pasado en Ginebra porque los países miembros de la OMC no llegaron a un acuerdo sobre la cuestión agrícola.

Sócrates coincidió en el análisis y sugirió que se debe "activar el comercio entre los países con reglas más justas", para que todo el mundo "se pueda beneficiar" del desarrollo. El dirigente luso consideró que la actual crisis es "de las que pasan una vez en la vida", por lo que "todo el mundo va a pagar un precio" e insistió en la necesidad de "dar una respuesta a corto plazo" para restablecer la estabilidad y dar confianza al mercado financiero.

"No tenemos el derecho moral de dejar igual todo lo que permitió la crisis. El mundo exige una nueva regulación que permita una globalización más justa, dando más representatividad y legitimidad a las instituciones internacionales", apuntó.

En este proceso, el Primer Ministro insistió en la necesidad de una reforma de las Naciones Unidas y aseguró que Portugal considera "esencial" que Brasil "ocupe su cargo" con una plaza permanente en el Consejo de Seguridad. Pero también llamó a la instauración de un nuevo ordene económico. "El mundo exige una nueva articulación, esta es la hora de construir un nuevo orden económico que esté a la altura de nuestra responsabilidad", declaró el portugués. "En Europa estamos empeñados en construir ese nuevo orden económico global, construir una globalización más justa que permita también reformar nuestras instituciones internacionales", consideró.

En la misma línea, Lula reiteró que, para capear el temporal financiero, "la política debe ocupar su papel" en las "grandes decisiones", como en la reunión del G-20 que se celebrará en Washington los próximos 14 y 15 de noviembre. "La presencia de Brasil en esa discusión es prueba de que las economías emergentes ya no pueden ser ignoradas y reducidas a víctimas de un recetario que nunca valió para los países que están en el epicentro de la crisis", sentenció. “Tenemos la responsabilidad de defender los países más pobres, que serán los más perjudicados", agregó.

De cara a la cumbre de Washington, el gobernante brasileño se mostró optimista en la tarea de acometer reformas estructurales en el sistema financiero "que hace mucho que eran necesarias" y aseveró que Brasil tiene mucho que aportar en el cónclave. Lula volvió a criticar el "casino" de la excesiva especulación y que "algunos se hagan ricos cambiando de papeles, sin hacer algo productivo", y calificó como "vergonzoso" que bancos importantes "insistieron en fingir" que la crisis no les afectaba.

"Sabíamos de las hipotecas sub-prime desde septiembre del año pasado y solo ahora están saliendo las instituciones financieras afectadas. Si hubieran informado antes de su situación, podíamos haber tomado medidas antes", indicó.

Además de analizar la crisis, ambos dirigentes firmaron un memorando de entendimiento para la implementación de los mecanismos de consultas políticas y varios acuerdos sobre asuntos consulares. Lula y Sócrates ta

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