Cristina y Bergoglio coinciden en que se debe preservar el empleo

La Presidenta recibió al cardenal en la Casa Rosada. Hablaron de la crisis internacional y de su impacto local. Cristina se llevó un elogio por la lucha contra el narcotráfico. Y confirmó que irá a la misa en Luján por los 30 años de la paz con Chile.

28deNoviembrede2008a las07:43

La reunión que Cristina Fernández de Kirchner mantuvo con la cúpula del Episcopado encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio superó la formalidad. Y permitió un diálogo que, al más alto nivel de la Casa Rosada y de la Iglesia, venía brillando por su ausencia durante la era kirchnerista.

El principal disparador fue la crisis mundial y su impacto en el país, que derivó en una coincidencia básica: la necesidad de que los principales esfuerzos del Gobierno apunten a procurar la preservación del empleo. Pero también fueron relevantes los intercambios de gestos, como un reconocimiento de Bergoglio a Cristina por su empeño en la lucha contra el narcotráfico, que obraron como una bocanada de aire fresco en una relación siempre tan compleja.

Los obispos llegaron caminando hasta la Casa Rosada, minutos antes de las 15, procedentes del Arzobispado, distante una cuadra, cuando la sensación térmica se codeaba con los 40 grados. Habían pedido la reunión el martes para, como miembros de la nueva conducción episcopal, presentarle sus saludos a la Presidenta. Ese mismo día, Cristina les otorgó la audiencia, lo que fue leído como todo un gesto. Además de Bergoglio, en su calidad de titular del Episcopado, fueron los vice primero y segundo, los arzobispos Luis Villalba (Tucumán) y José María Arancedo (Santa Fe), y el secretario general, Enrique Seguí Eguía. Cristina los recibió en su despacho acompañada por el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el canciller Jorge Taiana, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

La charla -que abarcó poco más de media hora y fue definida como "abierta y cordial"- arrancó con la entrega del último documento de los obispos donde se critica la falta de diálogo y se reclama la búsqueda de consensos para afrontar los problemas de fondo del país. Siguió con una consulta de Arancedo a la Presidenta sobre su reciente viaje a Africa, que rápidamente derivó en la crisis mundial y su repercusión el país. Cristina fue enfática en cuanto a que está empeñada en lograr una sociedad más equitativa y que "el esfuerzo está puesto en mantener la actividad económica y el empleo".

La crisis llevó a consideraciones de contornos religiosos. Bergoglio dijo que si la caída del Muro de Berlín significó la caída del socialismo real, la convulsión económica jaquea al capitalismo más crudo y demuestra que "no existe alguien todopoderoso, sino que el único todopoderoso es Dios". El Gobierno interpretó sus palabras como un tiro por elevación a EE.UU. Cristina hizo profesión de fe: "Nos tocó un momento difícil de la historia para gobernar, pero creo en Dios y confío en la providencia".

En la última parte de la reunión, Cristina comunicó su decisión de aceptar la invitación de los obispos y asistir a la misa que celebraran el 22 de diciembre en Luján, al cumplirse 30 años de la intervención del Papa Juan Pablo II en el conflicto con Chile que evitó una guerra. Y les recordó que la semana que viene encabezará con su par de Chile, Michelle Bachelet, la conmemoración de la mediación a la que irá un delegado del Papa.

Cuando la charla parecía terminar, Bergoglio tomó la palabra y sorprendió a Cristina: "Quiero agradecerle en nombre de todos los obispos su lucha contra el narcotráfico". A lo que la Presidenta le respondió: "Es una decisión de mi gobierno y un compromiso personal". Reconoció que no es un combate fácil y que el presidente de México, Felipe Calderón, durante su reciente visita a Buenos Aires, le dijo que la droga "es el principal problema que afronta".

Cuando se retiraban, no faltó el episo

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