La crisis crediticia detiene el rápido avance de la agricultura brasileña

La escasez de créditos golpea duro a los agricultores del segundo exportador mundial de soja e importante productor de maíz y algodón. Para la próxima temporada, se estima que la producción brasileña de la oleaginosa caerá un 2%.

01deDiciembrede2008a las17:10

El brusco declive de los precios globales de las commodities agrícolas, el alza en el costo de los insumos y el menor acceso al crédito están jugando en contra del crecimiento de la agricultura brasileña.

Muchos productores brasileños esperaban que el auge del mercado de granos los ayudara a salir de sus deudas y los hiciera más competitivos frente a sus competidores estadounidenses, quienes son desde hace mucho tiempo los líderes en productividad agrícola. Ahora, sin efectivo, los brasileños están reduciendo el tamaño de sus cultivos e incluso dejando de pagar sus deudas.

La menor actividad del cinturón agrícola generaría un fuerte impacto en la economía brasileña, la mayor de América Latina, que se había beneficiado por la robustez de las exportaciones agrícolas a China y otras economías emergentes.

En los últimos años, los agricultores trabajaron la tierra a un ritmo frenético para plantar soja y se abrieron caminos a través del campo para transportar la mercadería. Los precios de los granos subieron hasta el primer semestre de 2008, lo que aceleró el crecimiento. La situación, sin embargo, dio un brusco giro. Ahora, a los agricultores les resulta difícil obtener los préstamos que necesitan para afrontar el aumento en los costos de fertilizantes, pesticidas y semillas. Para obtener estos créditos, los productores agrícolas dependen de un puñado de multinacionales como Archer Daniels Midland Co., Bunge Ltd. y Cargill Inc.

Los agricultores brasileños obtienen hasta un 40% de su financiación de compañías agrícolas. Ese porcentaje podría caer hasta un 25% este año, según M.V. Pratini de Moraes, un ex-Secretario de agricultura brasileño. La razón es que la volatilidad del mercado de materias primas y la crisis financiera global han elevado el riesgo y el costo de hacer negocios en Brasil y las grandes empresas de granos están reduciendo sus créditos. “Todas las compañías están tratando de preservar tanto efectivo como puedan para sortear los efectos a largo plazo de la crisis crediticia”, afirmó Stefano Rettore, Director General de CHS Brazil, una importante compañía de comercio de granos.

En Brasil esperan que la menor disponibilidad de crédito contribuya a una caída del 2% en la producción de soja para la cosecha 2008-2009. Steve Cachia, analista de commodities de la consultora brasileña Cerealpar, afirma que la cosecha del año próximo podría ser más pequeña que la de este año si persisten los problemas de acceso al crédito.

El fabricante estadounidense de maquinaria agrícola Deere & Co. predijo el miércoles pasado que sus ventas en Sudamérica caerán hasta un 20% en 2009, en parte debido a “la difícil situación de crédito en Brasil”, aseguró Susan Karlix, Directora de comunicaciones con los inversionistas de Deere. Bunge, una de las mayores procesadoras de soja del mundo, ha recortado los pagos en efectivo por adelantado a agricultores brasileños en un 70% desde fines del año pasado. “Básicamente, estamos siendo más selectivos”, señaló Stewart Lindsay, vocero de Bunge, “para administrar mejor nuestro capital de trabajo a nivel global y ser prudentes en términos de riesgo, en lo que ha resultado ser un entorno de precios volátiles”.

La financiación privada ha desatado un rápido crecimiento en la agricultura y la infraestructura en la región centro-oeste de Brasil durante la última década, lo que ha ayudado al país a convertirse en una de las mayores potencias agrícolas del mundo. Hoy en día, Brasil es el segundo productor de soja detrás de Estados Unidos y concentra un cuarto de la producción mundial de

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