Otro pase de manos entre semilleras: Don Mario compra el control de Areco

La firma de Carmen de Areco le aportará a su vecina de Chacabuco especialidades, como soja no transgénica y orgánica, además de una fuerza comercial de tipo ‘minorista’.

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10deDiciembrede2008a las07:11

Si a alguien le parecían suficientes los pases de manos que este año tuvo el tradicionalmente estable sector semillero local, se equivocó. Don Mario, la firma que más semillas de soja vende en la Argentina, acaba de comprar el 50% y el control de su vecina Areco Semillas, por una cifra que no trascendió.

A diferencia de las otras operaciones que se vieron este año, esta vez la compradora es una firma local. Aunque no cualquiera: según fuentes del sector, Don Mario detenta el 35% del mercado de semillas de soja fiscalizadas (es decir, las que se compran en blanco) en la Argentina, el segundo exportador mundial del complejo sojero. Además, la firma maneja el 35% del mercado de soja uruguayo y el 12% del brasileño.

Areco es una semillera pequeña, pero con nichos de negocios interesantes, que estaba atravesando una situación financiera complicada. Según fuentes del sector, estuvo a punto de ser comprada por la agropecuaria Grupo Los Grobo, pero la operación se cayó, y fue entonces el turno de la firma de Chacabuco.

A Don Mario, su vecina de Carmen de Areco (fundada en 1982 como distribuidora de agroinsumos) le permite entrar el negocio de soja no transgénica, demandada por ciertas industrias alimentarias y ciertos países. Hoy, Areco le vende esa producción a algunas fábricas de alimentos locales, y exporta a países de la región y a España. Además, tiene un desarrollo incipiente de soja orgánica, es decir, cultivada sin uso de agroquímicos, para alimentación humana. Japón es uno de los mercados que paga muy bien por esos productos, para elaborar, por ejemplo, tofu.

Así, Don Mario no sólo entra en un negocio de valor agregado, sino que además le funciona como un reaseguro en el caso de que surjan problemas con la soja modificada genéticamente (que hoy es prácticamente toda en la Argentina). Además, el aceitado sistema de trazabilidad que requiere la soja no transgénica (pues debe garantizar una pureza superior al 99%) facilita desarrollar otras semillas no transgénicas, como cártamo o colza.

Por otro lado, Don Mario se queda con un gran distribuidor zonal “de esos que todos quieren conseguir”, con un pie muy fuerte en Chacabuco, Carmen de Areco y Capitán Sarmiento, y una fuerza de ventas que está sobre el productor, mientras que Don Mario actúa más a nivel mayorista.

De todos modos, por ahora, la idea sería mantener las operaciones y marcas por separado.

En Uruguay, Don Mario opera junto con su socia Erro, mientras que en Brasil tiene una filial, Brasmax. Según estiman en el sector, su facturación anual ronda los u$s 75 millones, con más de 200 empleados.

Otros movimientos

El mes pasado, Don Mario fue noticia luego de que se oficializó que le había vendido su 50% en la local SPS a la suiza Syngenta, la tercera semillera del mundo, operación anticipada por este diario el 23 de octubre pasado. Antes, en abril, el fondo de inversión Pampa Agribusiness Fund (PAF), con dinero de la CFI (el brazo financiero del Banco Mundial) manejado por argentinos, compró parte del paquete accionario de Sursem (importante en trigo) y la totalidad de Relmó (fuerte en soja), lo que lo convirtió en el segundo grupo semillero local, detrás de Don Mario.

En tanto, Monsanto, la mayor semillera del mundo, espera que Defensa de la Competencia le apruebe quedarse con el 51% que aún no controla de Seminium, dueña de La Tijereta, la tercera semillera de soja local, del accionista de Techint Sergio Einaudi.

Por Alejandra Groba.

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