Oportunidades perdidas y debates pendientes

La semana del campo.

14deMarzode2009a las08:32

El Gobierno, otra vez, parece dispuesto a tropezarse con la misma piedra. Cree que el campo es un bloque único al que en estos años le ha ido muy bien y que no está dispuesto a resignar ganancias. Sobre la base de esa creencia no es capaz de avanzar en el diálogo abierto hace apenas unas semanas. La convocatoria anticipada a los comicios legislativos parece cambiar el eje de la discusión, pero las oportunidades que se están perdiendo son muchas.

En primer lugar, la de no preparar el terreno para cuando la curva de la crisis financiera internacional ingrese en una etapa ascendente que dispare nuevamente la demanda mundial de alimentos. Ese momento llegará, más tarde o más temprano. En el camino, está perdiendo de vista realidad dispar del campo. Si las urgencias no se atienden a tiempo, pueden quedar fuera del circuito económico muchos productores que tienen serios problemas. La sequía, la caída de los precios internacionales, la inflación y la necesidad de endeudarse, en un contexto de difícil acceso al crédito, afectan en distinto grado y condición a cada vez más productores. Hasta ahora, las respuestas han sido sólo de marketing político. La ministra de la Producción, Débora Giorgi, recita una y otra vez el listado de medidas ya anunciadas como si fuera una concesión graciosa del Estado a agricultores y ganaderos. Recuerda el supuesto costo fiscal de esas decisiones sin imputar en la misma cuenta lo que el Estado recaudó del campo vía retenciones.