Las heladas que calientan

Un experto del INTA da consejos concretos para evaluar los daños que producen en cada etapa del cultivo.

11deJuliode2009a las08:30

Un informe del especialista del INTA Carlos Coma, publicado recientemente en la página web de Aapresid, aclara varias cuestiones que vale tener en cuenta en esta época, en la que algunos valientes se animaron al trigo y esperan no tener que sufrir nuevas calamidades, como las heladas que castigaron en la última campaña.

Si las bajas temperaturas se instalan, vale la pena tener en cuenta la guía que brinda el especialista para reconocer posibles daños en el cultivo, de acuerdo al estadío en el que se encuentre.

"Las heladas que mayor daño causan a las plantas no son las que se producen durante el período normal de ocurrencia del fenómeno, sino las que aparecen fuera de éste", recuerda Coma.

Si durante dos horas el cultivo está expuesta a las temperaturas indicadas en el gráfico adjunto, entonces deben recorrerse los lotes, porque es muy posible que se haya producido algún tipo de daño, recuerda el informe.

Paso a paso, aquí van algunos consejos para poder evaluar los daños:

- Macollaje. En esta etapa, el daño se observa en la presencia de hojas retorcidas, decoloración hacia el verde claro/amarillo y tejido muerto, especialmente sobre la punta de las hojas (quemado). Se demora el desarrollo del cultivo. Durante esta etapa, los meristemas, ápices o tejidos de crecimiento, no son afectados, ya que se encuentran protegidos a nivel del suelo. Así, hay un leve a moderado efecto sobre el rinde.

- Encañazón. Durante este período, frente a situaciones de frío extremo, aparecerán en hojas indicadores semejantes a los observados en macollaje, pero con la adicional peligrosidad de daños en los ápices o tejidos de crecimiento. Si se observan pálidos al principio y con tonalidades amarillentas-marrones después, puede haber importantes pérdidas. También se pueden observar tallos inferiores con decoloraciones y alargamientos de nudos y rajaduras. Cuando esto ocurre, aparece una zona de debilitamiento que expondrá a la planta a probable vuelco.

- Espiga "embuchada". En este estado, los indicadores deben ser buscados en las vainas de las hojas bandera. Las heladas pueden condicionar la existencia de espigas "atrapadas" en éstas, que no podrán emerger normalmente. Cuando las heladas ocurren estando las espigas emergiendo de sus vainas, lo primero en afectarse serán las anteras. Por lo tanto, la flor no dispondrá de los mecanismos de producción de polen, será esteril y en consecuencia no formará grano. Así, las pérdidas aquí pueden ser de moderadas a severas.

- Espigazón. Una helada con espigas ya emergidas, a partir del séptimo día mostrará coloraciones blancas sobre las aristas y en las propias espigas. Esto es muy grave en espigas totalmente emergidas, por el número de espiguillas expuestas. Se verá una generalización de una clorosis o "blanqueo" y la muerte de las anteras. Aquí, la caída del rendimiento puede ser muy significativa.

- Floración. El período se inicia aproximadamente a la semana de espigar. Es el estado de mayor sensibilidad a las heladas. Pequeñas modificaciones en las temperaturas, así como en el tiempo de exposición, producen significativas diferencias en la magnitud del daño. Dado que el tiempo de floración en la espiga es de 2 a 4 días, la coincidencia parcial con las heladas determinará la presencia de fracciones sin grano.

- Estado de grano lechoso. El crecimiento del grano necesita de unas 2 semanas para alcanzar su máximo volumen y un período similar para llegar a máximo peso. Una helada aquí puede interrumpir el llenado. Esto se manifiesta por un cambio de color en el contenido, que pasa de verde claro a marrón claro. Esta transformación demorará en verse, por lo que el indicador de daño más claro es la interrupción del crecimiento del grano. Los granos que son levemente dañados durante

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