El que mucho abarca... pero mucho aprieta

Gustavo Almassio, en el sudeste bonaerense, hace trigo con todo. Pero, además, colza, arveja y ganadería.

08deAgostode2009a las08:23

El poder dosificar conocimiento y tecnología en cada ambiente productivo es uno de los grandes desafíos de la producción agrícola. Se apunta, así, a maximizar productividad y eficiencia en un marco de sustentabilidad ambiental. Con estos conceptos como premisa básica, Gustavo Almassio realiza la gestión agronómica y empresarial de su campo y de sus asesorados en el sudeste de Buenos Aires.

En un ambiente complejo, con escalones productivos determinados por la profundidad de la tosca (Ver La maceta), Almassio combina agricultura y ganadería por ambientes, contemplando una abanico de opciones que van desde el tradicional trigo - pan y candeal- hasta la arveja proteica y la colza. Un esquema que maximiza la cantidad de conocimiento aplicado por unidad de superficie. Es, además, miembro activo de la Regional Necochea de Aapresid.

Almassio administra "El Totoral", campo familiar de 350 hectáreas en La Dulce, en pleno sudeste bonaerense. Si bien es una zona históricamente triguera, "una serie de desaciertos en las políticas públicas para el agro, sumado a una seguidilla de accidentes productivos, hicieron que el trigo pierda protagonismo zonal", afirma.

Sequía, heladas y ácaros, junto a una política de desestímulo al trigo, hicieron que cebada y en menor medida colza, fueran reemplazando el paisaje invernal de La Dulce. Eso sin olvidar la imponente incursión de la soja, en sus variantes de primera y segunda, que veinte años atrás parecía una rareza botánica en la región.

Sin embargo, desde principios de los noventa, Almassio viene innovando en su esquema productivo. "Me animé a separar ambientes y realizar actividades productivas diferenciales en cada uno de ellos", destacó. Basado en la profundidad de la tosca, Almassio delimitó tres zonas dentro de su campo. "En los suelos profundos y sin limitantes, apunta a una agricultura altamente tecnificada. En el otro extremo, en sectores con tosca a menos de cincuenta centímetros de profundidad, optó por la ganadería con siembra de pasturas", precisó. En situaciones intermedias, comenzó con una agricultura menos intensiva, pero de a poco se fue animando a "nivelar para arriba", destaca. Hoy, maneja este ambiente con el mismo paquete tecnológico que el los mejores sectores del campo.

En los suelos menos profundos, que ocupan un tercio de "El Totoral", Almassio concentra la ganadería. "Realizo ciclo completo, a partir de una oferta forrajera de pasturas implantadas de festuca y falaris, junto a otra de raigrás, cebadilla y trébol. A eso que se suma el aporte forrajero de los bajos dulces bien definidos", precisó.

Que haya cría o que el suelo sea poco profundo no limita la tecnología. "Aplico entre 50 y 60 kg/ha de nitrógeno, lo cual potencia la producción forrajera", destaca Almassio. Lo cual se complementa con la incorporación de silaje de sorgo, en sectores de suelos profundos, que "le robo a la agricultura", grafica Gustavo.

Por ejemplo, en la última campaña obtuvo 13.000 kg/ha de materia seca, lo cual le permite tener una alta carga. El silaje no es exclusivo del sorgo, sino que también lo realiza con cultivos invernales como la avena.

En agricultura, es un obsesionado por la rotación de cultivos, "aunque no tengo un módulo fijo, sino que voy alternando cultivos conjugando aspectos agronómicos y económicos coyunturales", enfatizó. Así, en invierno, realiza trigo, colza y en menor medida arveja proteica; en tanto que en la estación estival, apunta a soja, girasol, maíz y sorgo.

Si bien Almassio diversifica los cultivos invernales, "en los lotes con alto contenido de nitratos, opté en esta campaña por sembrar trigo", disparó. La pobre cosecha de los cultivos estivales, producto de la sequía, hizo que muchos lotes quedaran con importantes remantes de fertilida

Temas en esta nota

    Cargando...