La alfalfa y la estructuración de los suelos

El ingeniero Raúl Turati, propulsor del Balance Catiónico-nutricional, una técnica agrícola que permite optimizar las cualidades físico-químicas del suelo y de este modo, la productividad de los cultivos, disertó en las Jornadas Nacionales de Alfalfa, realizada en Sunchales, alrededor de una hora cuarenta minutos.

12deAgostode2009a las10:14

Con sus más de 80 años, se mantuvo todo de pie, frente al auditorio explicando con apasionamiento como realizar esta práctica en forma adecuada, atendiendo principalmente a las características de cada suelo. Su exposición llena de matices y argumentaciones fue seguida con marcado interés y hasta generó muchas sonrisas al decir que “cuando me muera y me entierren, seguiré analizando y evaluando todo, pero desde abajo de la tierra”.

La propuesta de Turati significa un cambio de paradigma respecto a la productividad de los cultivos, en especial la alfalfa, ya que apunta a mejorar los suelos para posibilitar la expresión de todo el potencial genético.

Todo comienza con un análisis químico completo que abarca todos los macro y micronutrientes esenciales para formar materia orgánica vegetal, así como los parámetros vinculados, se puede analizar y diagnosticar los desbalances catiónicos y efectos sinérgicos y antagónicos, para evaluar sobre una base técnica estos requerimientos. “Otro puntos importantes a tener en cuenta son los implementos adecuados para roturar el suelo, los correctores a utilizar y el momento de aplicación. Mediante la interpretación, adaptación y práctica de estos factores se logra corregir deficiencias en la estructura del suelo, aumentando así su fertilidad”, dijo Turati

En los suelos, la pérdida de cationes por lixiviación y la extracción diferencial de los mismos por parte de los cultivos, constituye una de las principales causas del desbalance catiónico de los suelos; lo que lleva a que se vayan degradando, compactando y acidificando permanentemente.

”Otro factor que contribuye a generar compactación subsuperficial es la pérdida de materia orgánica y por consiguiente, de la capacidad de retención de nutrientes, incluidos los orgánico-minerales y quelados y por último, la yuxtaposición de rastrojos”, dijo el experto.

La compactación en sistemas ganaderos

La problemática de la compactación de los suelos en sistemas ganaderos llega a límites insospechados, sobre todo en terrenos anegados, y por la aplicación de prácticas que favorecen la acumulación de rastrojos en superficies superpuestas, formando estructuras laminares y concentrando la materia orgánica en los primeros siete centímetros.

Prácticamente, los suelos de agricultura o de algunas praderas implantadas con esa metodología tropiezan con el inconveniente de que al ser duros la raíz en vez de penetrar se desvía paralelamente a la superficie”, dijo Turati y mostró varios ejemplos.

Añadió que “mientras llueva en forma periódica no hay problemas, pero ante la escasez de agua se producen manchones en todo el lote donde las alfalfas y las gramíneas dejan de crecer”.

Puntualizó que esta situación se produce debido a que el suelo al ser una especie de adoquín no tiene posibilidad de almacenar agua ni aire, y cuando se secan los primeros 15 centímetros superiores del piso, las raíces dejan de tener acceso al agua. “En consecuencia mueren o restringen su crecimiento”.

Además, esas capas compactadas no tienen aire y todas las bacterias que intervienen en el circuito del nitrógeno se encuentran con una problemática grave, que es que al no tener aire se mueren porque son aeróbicas. Entonces, se limita la vida microbiológica, disminuye la degradación de rastrojos, hay menos nutrición para el cultivo y la producción se reduce en un 40% de su potencial rendimiento.

La resolución del problema

”Mi primer descubrimiento fue que los suelos no se pueden mejorar c

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