Sí, modifica las cosas..., en teoría

Los temas de la semana: cambios en el régimen de exportaciones de granos.

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12deSeptiembrede2009a las04:33

Mientras el Secretario General de Redacción de Clarín relataba, con sorpresa y estupefacción, que el mismísimo titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, le había pedido perdón por el ataque perpetrado por 200 funcionarios del organismo de control fiscal al diario, fue interrumpido por la abrupta conexión con la cadena oficial. Apareció la presidenta Cristina Kirchner anunciando un nuevo régimen de exportaciones de granos. El tiempo dirá si las disculpas del funcionario fueron sinceras. Esto es Clarín Rural. Lo nuestro es analizar si dicho anuncio modifica en algo las cosas.

Sí, las modifica. En teoría. Veremos, dijeron en sus primeras reacciones los dirigentes ruralistas, qué sucede en la práctica, subrayando sus escasas expectativas. Veamos la teoría. Se anunciaron la reapertura de las exportaciones de maíz y trigo, y la eliminación de las retenciones para pequeños y medianos productores.

El tema de la reapertura de las exportaciones es lo más importante, sin duda alguna. De nada vale la reducción o eliminación de las retenciones, en un marco en el que lo que prevalece es la traba a la exportación. Retenciones cero para un producto que no se puede exportar es, sencillamente, una chicana. No es este el caso. Ahora se podrá embarcar todo lo que cualquier exportador quiera. La única exigencia es que quien exporte se comprometa a abastecer al mercado interno en la misma cantidad que embarcó.

Los exportadores acordaron y firmaron este compromiso. No es difícil de hacer cumplir por parte del Estado, que siempre es deudor de los exportadores (fundamentalmente, del IVA, que los exportadores pagan al adquirir la mercadería, y que el Gobierno debe restituir una vez que se embarca). Además, nunca hubo desabastecimiento interno, ni necesidad de importar trigo o maíz.

Lo que no queda clara es la cuestión de la formación de los precios. En el esquema anunciado por Cristina se habla de un "precio al que comprarán los exportadores y molineros", que es el valor FAS establecido por la secretaría de Agricultura. Esto es toda una novedad, porque implica la fijación de una especie de precio único y obligatorio, como el que existió en alguna época con la Junta Nacional de Granos. En síntesis, el precio lo fijaría la SAGPyA tomando como referencia el precio de exportación, al que le descontaría el monto de las retenciones y los gastos de embarque para determinar el valor FAS.

Los exportadores se hacen cargo de abastecer al mercado interno al mismo precio FAS de compra. Esto fue aceptado por los molineros, que firmaron el acuerdo. Estos, y en alguna medida a los exportadores, eran para la producción beneficiarios del sistema anterior, donde el cierre permanente de exportaciones, aún con excedentes en el mercado, les permitía "cazar en el zoológico".

En cuanto a la eliminación de las retenciones para los pequeños y medianos productores, es una reivindicación de la Mesa de Enlace que se convirtió en "políticamente correcta". Pero al no otorgarse algo más generoso al universo chacarero limita drásticamente el impacto de la medida. Llega tarde para el trigo pero podría haber ayudado la siembra de maíz; lo que todo el mundo pide. Cristina repite el devaluado argumento de las retenciones para bajar el precio de los alimentos. Lo único que consiguió hasta ahora es que baje la producción.

Héctor A. Huergo.
hhuergo@clarin.com

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