Hay que voltear a los bichos

Con la soja en marcha, Syngenta presentó un nuevo insecticida, con alto poder de volteo en trips, orugas y más.

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21deNoviembrede2009a las08:25

La soja ya está en marcha. Muchos sembraron y otros están por hacerlo, pero todos están pensando en cómo cuidarla, de las enfermedades y las plagas, para llegar con el mayor rinde posible a la cosecha del 2010 y recuperar las pérdidas que dejó la última trilla.

En ese camino, se sigue ampliando el abanico de opciones de alta tecnología, para ganar en eficiencia de control y en rendimiento. La huella, esta semana, la trazó Syngenta, que presentó el nuevo insecticida Voliam Targo, con el que asegura que hará un buen aporte al logro de esos objetivos.

Matías Balsa, gerente de insecticidas de Syngenta, destacó que el nuevo producto tiene un amplio espectro de control, poder de volteo, prolongada residualidad (superior a 20 días), es selectivo con los insectos benéficos y tiene un muy buen perfil toxicológico.

Apunta básicamente al control de trips, arañuelas y al complejo de orugas defoliadoras.

Entre sus ventajas, los especialistas de la compañía destacaron su dosis mínima de uso, de entre 70 y 100 cc/ha.

"Tiene dos modos de acción diferentes, y esto es importante para lograr buenos controles con dosis mínimas y para evitar futuras resistencias", explicó Balsa.

En cuanto a la prolongada residualidad, lo que evita la reiteración de tratamientos, el ejecutivo indicó que es importante para hacerle frente al ciclo en que se desarrollan los huevos y nacen los individuos en arañuelas y trips, que son más peligrosos que las orugas en esta materia.

El insecticida apunta a lograr un importante aumento en la retención foliar (la cantidad de hojas que se sostienen en la planta), lo que aumenta su captación de recursos y genera, finalmente, más kilos de grano.

El momento de aplicación ideal depende del nivel de daño. "Los trips y las arañuelas no producen defoliación, no comen hojas como las orugas, pero si no se controlan provocan la senescencia anticipada de las hojas y aceleran la madurez del cultivo, condicionando el rendimiento a cosecha. Eso hace que el lote se vea amarillento antes de tiempo", explicó Daniel Ferreras, responsable de Desarrollo de Insecticidas en Syngenta.

Ferreras indicó que, "si bien el mayor impacto de daño se produce en los estados reproductivos de la soja, hay que llegar con el lote limpio a ese momento". Como criterio general, manifestó que se recomienda aplicar al comienzo del ataque, que en el caso de las orugas equivale a la presencia de 10 larvas por metro lineal y, en el caso de las arañuelas y trips, 5 ninfas por hoja trifoliada y si la incidencia no supera 40-50% de hojas del lote con presencia de la plaga.

Balsa manifestó que "este nuevo producto ha mostrado que brinda altas diferencias de rendimiento con respecto a sojas tratadas con productos tradicionales".

En cuanto a la protección de los insectos benéficos, el especialista detalló que el insecticida queda en la hoja y, por ende, tiene contacto con los insectos que se la comen y no con los benéficos que se comen a los anteriores.

El mercado de insecticidas en la Argentina mueve alrededor de 200 millones de dólares, indicó Mauricio Morabito, gerente de Marketing de Syngenta, y se inserta en un negocio más grande, el de todos los agroquímicos, que impulsa ventas anuales por unos 1.800 millones de dólares, de acuerdo a los datos brindados por la compañía.

Sergio Persoglia.
spersoglia@clarin.com

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