Masiva demostración de fuerza de Moyano

Reunió a casi todo el Gobierno en Vélez por el Día del Camionero.

16deDiciembrede2009a las08:00

La Presidenta levantó la voz sobre la multitud de camioneros que festejaba el cierre de su discurso. "¡Siempre voy a estar junto a los trabajadores, porque creo en ellos!", gritó, mientras empezaba a sonar a todo volumen la marcha peronista. A su lado la aplaudían su esposo, Néstor Kirchner; dos gobernadores, varios ministros, funcionarios, sindicalistas y legisladores. Todos cantaban como si el encuentro fuera un festejo propio, ante la sonriente mirada de Hugo Moyano.

Eran las 14.50 de ayer. Más de 45.000 personas cerraban el acto por el Día del Camionero y daban una masiva demostración de fuerza, con impactante presencia del Gobierno. Un encuentro que la Casa Rosada y Moyano usaron para reforzar su alianza política y escenificar un apoyo contundente al modelo sindical tradicional del peronismo. Pero que también el líder camionero usó para defender ?expresamente y ante la primera línea del Gobierno? las obras sociales sindicales investigadas en la Justicia por sus vinculaciones con la mafia de los medicamentos.

"Algunos entienden poco de las obras sociales y las atacan. Son opinólogos que no saben lo que vivieron y viven las obras sociales", se quejó Moyano, el primer orador del acto, después de media hora de enumerar los hospitales que abrió la prestadora de salud de Camioneros. La misma que la Justicia investiga por supuesta administración de medicamentos adulterados y por el dudoso incremento de los subsidios de la Administración de Programas Especiales (APE).

Video: enérgico discurso de Cristina en el acto con Moyano (C5N)

Moyano fue directo: "Claro que hay muchas cosas que corregir, pero no ataquen a las obras sociales, porque dan un servicio importantísimo". El jefe sindical, en cambio, no dedicó un sola frase a su otra preocupación: los fallos de la Corte que agrietan el modelo sindical. Sintió que el Gobierno, presente casi a pleno, ya era una señal suficiente.

Cuando Moyano entró en el estadio, a las 13.15, saludó como un amigo al ministro de Trabajo, Carlos Tomada. El funcionario había dado un gesto público un rato antes, cuando le preguntaron por los fallos de la Corte: "Eso no se comenta, se acata. Pero no queremos facilitar esquemas que fomenten la fragmentación gremial". Idéntica argumentación a la de los grandes sindicatos.

Un rato después, Moyano devolvió favores con exigencias, pero también con apoyo explícito. "Millones de trabajadores la van a apoyar permanentemente", le prometió a la Presidenta. "Espero que asuma pronto la responsabilidad de volver al PJ", le sugirió a Néstor Kirchner. También fustigó sin nombrarlo al presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, que la semana pasada había pedido "descabezar" la gobernación bonaerense: "Aunque algún lenguaraz con actitudes de gaucho pendenciero crea que nos va a correr con la parada, usted sabe, Presidenta, que no es así. A un gobierno peronista no se lo arrea con un pañuelo".

Arriba y abajo del escenario al camionero lo aplaudían como a un héroe. Y después se rieron y lo vivaron cuando cerró el discurso pidiéndoles a LA NACION y a Clarín que contaran bien el número de asistentes. "Si llegan a contar como en el acto del campo en El Rosedal deberían escribir que hay 2.000.000 de personas -ironizó-. Pero sólo hay 70.000 personas acá adentro. Y 10.000 afuera."

En la primera fila miraban divertidos el gobernador bonaerense, Daniel Scioli; su par riojano, Luis Beder Herrera; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Infraestructura, Julio De Vido. Más atrás se acomodaron el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; otros ministros; un puñado de intendentes; el piquetero Emilio Pérsico; una decena de sindicalistas aliados, y hasta el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

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