El enviado de Obama pasó por la Rosada y se reúne con la oposición
Arturo Valenzuela tuvo una entrevista con Aníbal F. Cristina no lo recibirá.
Arturo Valenzuela nació y pasó su infancia en Chile. En Estados Unidos se convirtió en uno de los principales politólogos expertos en América Latina. De larga trayectoria en el partido demócrata, fue funcionario clave para la región en el gobierno de Bill Clinton y volvió a serlo ahora con Barack Obama. Con ese curriculum a cuestas, resulta difícil entender por qué ayer, en su primera visita a Argentina como el máximo responsable de América Latina en el Departamento de Estado, Cristina Kirchner decidió ignorarlo. Sobre todo, teniendo en cuenta que ella y su esposo siempre mantuvieron abierta la puerta de su despacho para Thomas Shannon, el antecesor de Valenzuela en los años del archienemigo George W. Bush.
Una nueva paradoja de la política exterior K, que por lo bajo fuentes del Gobierno atribuyen a dos cuestiones. La más racional menciona las bases militares que EE. UU. instalará en Colombia, la escasa presión sobre el gobierno golpista de Honduras y las advertencias de Hillary Clinton sobre las relaciones de la región con Irán como señales que envió la administración de Obama que no cayeron bien en el gobierno argentino. La más visceral habla de la bronca de Cristina porque Obama todavía no le concedió una audiencia bilateral, como ya lo hizo con Brasil, Chile, Colombia y México.
Lo cierto es que Valenzuela aterrizó ayer en Buenos Aires proveniente de Brasil y marchó hacia la Casa Rosada junto a la embajadora Vilma Martínez, el ministro consejero Tomas Kelly y el secretario de Asuntos Políticos Ted Craig. La delegación fue recibida cerca del mediodía por Aníbal Fernández, mientras a pocos metros Cristina presentaba por cadena nacional el programa de actividades para la celebración del Bicentenario. Ni antes, ni después, se acercó al despacho del jefe de Gabinete siquiera para estrechar la mano del visitante.
