Un motor que no se detiene

Como en 1910, cuando se lo conocía como el granero del mundo, el país hoy tiene la oportunidad de atender la demanda internacional de alimentos

23deEnerode2010a las08:29

En el centenario de la patria, la Argentina se había posicionado como "el granero del mundo" y el sector agropecuario era considerado el motor del progreso nacional. Grandes olas migratorias llegaban desde Europa para trabajar la tierra. La emblemática expansión del ferrocarril tuvo como principal objetivo el transporte de los productos agropecuarios. Con el mismo fin se produjo un gran desarrollo de los puertos. El mundo demandaba alimentos y el país estaba en condiciones de proveerlos. Cien años más tarde, estrenando el Bicentenario, la Argentina debería seguir apostando a ser el granero del mundo. Los números dan cuenta de un sector que no sólo no perdió competitividad, sino que supo explotar su potencial y que tiene capacidad para aprovechar la creciente demanda de alimentos a nivel internacional.

En total, en 1910 se produjeron 9.319.000 toneladas de granos, mientras que este año la producción será de 87.172.000 toneladas. En cien años se incrementó casi diez veces la cosecha. Sin embargo, la superficie cultivada no llegó a triplicarse. De 10.982.600 hectáreas pasaron a sembrarse 28.534.209.

Las cifras precedentes fueron extraídas de la actualización que la Fundación Norte y Sur está haciendo del libro Dos siglos de economía , de Orlando Ferreres. Allí se encuentran las variables macroeconómicas que dan cuenta de la eficiencia del sector.

Agricultura
En 1910, la producción de maíz y trigo, los dos principales cultivos de esa época, era de 4.450.000 y 3.565.500 toneladas, respectivamente. Las hectáreas sembradas con esos cereales alcanzaban las 8.841.550. En el Bicentenario, basta casi la mitad del área sembrada con trigo (2.800.000 hectáreas) para producir el doble (7.800.000 toneladas) y con casi la misma cantidad de hectáreas sembradas con maíz se estima producir tres veces más grano que en 1910.