Aceite: carambola a varias bandas
La suspensión de las compras de aceite de soja argentino por parte de la República Popular China impactó duramente en el mercado local. En plena cosecha, a la habitual presión sobre los precios por el pico de oferta, se suma ahora la dificultad por reubicar el aceite en otros mercados en el corto plazo.
El problema principal es logístico: no hay capacidad de tanques para almacenar el aceite que está fluyendo a raudales en las plantas de crushing. Y también financiero. Recordemos que el aceite es solo el 18% de la semilla de soja molida, y que el 80% es la harina de soja. Pero en valor, las dos fracciones aportan más o menos lo mismo, ya que una tonelada de aceite vale tres veces más que una tonelada de harina. Así que si se complica el mercado del aceite, con la inevitable caída del precio, inmediatamente el poroto paga las consecuencias.
Para la cuestión del almacenaje no hay una solución en el corto plazo. Si el problema fuera guardar poroto o incluso pellets, estaría la alternativa de las bolsas. Alguien está recordando que durante la crisis por la 125 muchos tamberos metieron la leche en bolsas por unos pocos días, ante los cortes de ruta. Se trataba de un material mucho más perecedero, así que no pareciera haber inconvenientes para almacenar el aceite en estos silos transitorios. Pero recuerdan que el aceite es cuatro veces más caro que la leche, así que habrá que ser muy riguroso en los recaudos.
