La coexistencia de los sistemas de producción bajo buenas prácticas

Es clave que las formas de producir alternativas sean debidamente certificadas

La coexistencia de los sistemas de producción bajo buenas prácticas
04deMarzode2022a las14:00

La agricultura evolucionó desde sus orígenes junto con el desarrollo de las sociedades humanas. En este proceso se generó una amplia variedad de tipos de agriculturas, implementados por distintas culturas en el mundo. Distintos tipos de agricultura coexisten actualmente a nivel global y en el territorio de un país, incluso en una misma región. 

La agricultura puede realizarse tanto a escala empresarial como familiar. La producción puede destinarse a la exportación, a mercados altamente tipificados, mercados locales e incluso al autoconsumo. Además, los distintos tipos de agricultura pueden basarse en el uso de insumos de origen industrial, como fertilizantes y fitosanitarios, o prescindir de ellos intencionalmente. A estos tipos los denominaremos agricultura convencional y orgánica, respectivamente. Hay amplias diferencias entre los tipos de agricultura. Sin embargo, existen muchas otras características compartidas.

La coexistencia de los sistemas de producción bajo buenas prácticas

Todos los tipos de agricultura se basan en principios agroecológicos

La aplicación del conocimiento ecológico es independiente de que la producción agrícola utilice insumos sintéticos de origen industrial, o que los excluya y se ajuste a los lineamientos de alguna forma alternativa de agricultura. En efecto, son numerosas las situaciones en las que se aplican principios ecológicos en la agricultura (Jackson et al. 1997, Connor et al. 2011). Un ejemplo son las relaciones de competencia entre el cultivo y las malezas. Estas interacciones pueden ser manejadas si conocemos las respuestas de las plantas a los cambios en la densidad poblacional y los patrones de uso de recursos (Zimdhal 1980, Radosevich et al. 2007). Así, podemos elegir variedades de cultivos con alta habilidad competitiva, ajustar sus densidades de siembra y reducir el crecimiento de las malezas.

Las relaciones de competencia vinculadas a la eliminación de las malezas también se aplican en las siembras de cultivos de cobertura y de intercultivos de cereales y leguminosas (Mohler y Liebman 1987, Poggio 2005). Ambas son prácticas con objetivos múltiples que pueden implementarse en cualquier tipo de agricultura. Otros ejemplos involucran interacciones bióticas entre insectos y plantas, como la polinización y la regulación biológica de las plagas por insectos benéficos (Dangles y Casas 2019). Los insectos que visitan flores, ya sean nativos, exóticos o abejas melíferas, polinizan los cultivos independientemente de sus características de producción.

¿Pueden coexistir distintas formas de agricultura?

Las comparaciones entre la agricultura convencional y la orgánica han generado controversias y, en ocasiones, los resultados de las investigaciones no son concluyentes. Sin embargo, está comprobado que estas formas de agricultura pueden coexistir y complementarse perfectamente. De hecho, esta coexistencia es evidente a partir de las estadísticas mundiales sobre agricultura orgánica (Willer et al. 2020). Sólo el 1,5% de las tierras de cultivo son manejadas con prácticas orgánicas a nivel global. Sobre un total de 71,5 millones de hectáreas en agricultura orgánica en el mundo en 2018, Australia contribuía con cerca de la mitad de las tierras en producción orgánica (35,7 Mha, 8,8% de la tierra agrícola total), seguida por Argentina en segundo lugar (3.6 Mha, 2,4% de la tierra agrícola total). Es importante mencionar que la mayor parte de las tierras australianas en producción orgánica se destinan al pastoreo extensivo (97%). En América Latina, Argentina lidera la producción orgánica junto con Uruguay (2,1 Mha), país con la proporción más alta de este tipo de agricultura en la región (14,9%). Los frutos templados y la carne vacuna de producción orgánica son las exportaciones principales de Argentina y Uruguay (Willer et al. 2020). Los valores mencionados ofrecen un panorama sobre la contribución de la agricultura orgánica en los niveles nacional, continental y global. Las proporciones de las tierras agrícolas destinadas a ambos tipos de agricultura indican que la producción orgánica se encuentra inserta en amplias extensiones en producción convencional.

Una de las principales objeciones para promover mundialmente la agricultura orgánica a gran escala es que los rendimientos promedio de cultivos comparables son menores que en la agricultura convencional (Connor 2008, 2018, Seufert et al. 2012, Kniss et al. 2016, Seufert y Ramankutty 2017, Meemkem y Qaim 2018). Los rendimientos promedio de cultivos orgánicos rondan el 80% de los obtenidos de cultivos producidos convencionalmente (Kniss et al. 2016).