La cosecha que todavía no llegó, pero ya tiene dueño: antes de volver a sembrar, hay una cuenta que el productor debería hacer
Una nueva campaña puede comenzar con buenas perspectivas productivas, pero también con compromisos financieros que vienen desde el ciclo anterior; por qué producir más no siempre significa mejorar la situación de la empresa y qué debería analizar el productor antes de volver a sembrar
Cada nueva campaña trae decisiones que parecen inaugurar un nuevo ciclo. Se define el planteo productivo, se calculan los costos y se busca la financiación necesaria para volver a producir.
Sin embargo, desde el punto de vista financiero, la empresa agropecuaria no comienza de cero.
La campaña anterior sigue presente en los compromisos que todavía no fueron cancelados. Puede tratarse de una deuda comercial o bancaria, o de una parte de la producción futura que ya fue comprometida. Cambia el ciclo productivo, pero no cambia la posición financiera de partida.
El problema aparece cuando el productor inicia una nueva campaña sin determinar cuánto de su próximo flujo ya tiene un destino asignado.
Producir no es lo mismo que tener capacidad de repago
Un establecimiento puede proyectar un nivel de producción suficiente. Sin embargo, esas condiciones, por sí solas, no garantizan que pueda responder a todos sus vencimientos.
La capacidad de producir y la capacidad de repagar no siempre van de la mano.
La primera está vinculada con el conocimiento y la estructura necesarios para generar producción. La segunda depende de cuánto ingreso quedará efectivamente disponible una vez atendidos los compromisos asumidos.
Antes de tomar nueva financiación, el productor necesita reconstruir financieramente el resultado de la campaña anterior. No alcanza con mirar las toneladas cosechadas. Es necesario identificar cuál fue el resultado y qué obligaciones fueron trasladadas hacia adelante.
Una reestructuración de plazos puede ordenar un vencimiento inmediato, pero no corrige por sí sola el desequilibrio que lo originó. Si el nuevo plazo coincide con los compromisos propios de la próxima campaña, la empresa puede encontrarse con una concentración de pagos superior a la capacidad de su flujo.
Algo similar ocurre cuando una deuda se cancela mediante entregas futuras.
La herramienta puede ser adecuada, pero tiene una consecuencia concreta: una parte de la próxima cosecha dejará de estar disponible.

