El aumento de la carne impulsó la inflación por encima del 25% este año

El costo de vida se encareció como no lo había hecho desde la salida de la convertibilidad. Los servicios regulados, con subas menores, sirvieron como ancla

27deDiciembrede2010a las07:28

“Inflación” fue una de las palabras más repetidas del año, tanto en debates económicos como en la calle. Las subas en las carnes, los lácteos y otros alimentos repercutieron con fuerza en la mesa de los argentinos, agitaron discusiones paritarias y llenaron tapas de diarios. Lejos de los números oficiales, los datos de las provincias y las estimaciones de consultoras privadas auguran que el costo de vida rondará entre el 25 y el 27% este año. Se trata del índice más elevado desde la salida de la convertibilidad, aunque para el Indec el IPC cerrará 2010 con una variación inferior al 11%.

Para disgusto de la gran mayoría de los argentinos –con la única excepción, quizás, de los ganaderos–, la carne encabezó todos los rankings inflacionarios. Según el estudio Ferreres & Asociados, los cortes frescos aumentaron 75% interanual hasta el mes pasado.

La consultora Finsoport registró en doce meses incrementos del 174% en el asado, del 153% en la paleta, del 146% en el bife angosto y del 128% en la carne picada. Eso cuatro cortes cárnicos, tan habituales en el consumo cotidiano, son los alimentos que más subieron en el año.

El precio de la carne es elemental para consignar las canastas de pobreza e indigencia. El rubro representa el 6% del IPC que elabora el Indec. “La fuerte suba de la carne elevó los reclamos salariales de los trabajadores acelerando la carrera entre precios y salarios”, afirmó la consultora Ecolatina en su último informe.

Según Economía & Regiones, el principal factor que explica el aumento en el precio de la carne es la menor oferta. La producción para el mercado doméstico alcanzaba los 2,88 millones de toneladas en 2009. Este año cerrará con una producción aproximada de 2,2 millones de toneladas. Eso hizo que cada habitante del país consumiera trece kilos menos de carne que el año pasado: “apenas” 57 kilos.

Junto con la carne subieron con fuerza otros alimentos. La canasta alimentaria aumentó entre 35 y 45% en el año –según la medición privada–, debido a incrementos en la leche y los huevos (29%), las infusiones (33%), las frutas (32%) y las comidas para llevar (39%), entre otros, estimó Ferreres. Con excepción de este último, el resto de los productos conforman cualquier medición de pobreza e indigencia.

La encuesta de “Gastos de Hogares” que utiliza el Indec para conformar su IPC consigna que el 38% del gasto mensual de cada argentino promedio se destina a comprar alimentos y bebidas.

“A noviembre, el capítulo Alimentos y bebidas acumula un alza de 34,7%”, destacó Ecolatina, que augura una inflación del 27% para todo 2010. “De esta manera, teniendo en cuenta la estimación de diciembre, el capítulo explicará cerca de 60% de la inflación total acumulada en el año. En otros términos, 3 de cada 5 puntos inflacionarios se deben al alza en los alimentos”, concluyó.

Algunos servicios elementales también registraron subas importantes, aunque causaron menor revuelo. Según la medición de Ferreres, los servicios para la salud aumentaron un 35% interanual a noviembre y los textos y útiles escolares, 28%.

Los rezagados

Pero los aumentos no fueron para nada uniformes. Algunos servicios regulados sobresalieron entre los consumos que menos subieron. El transporte público de pasajeros se incrementó 8% y los servicios básicos para la vivienda (como luz, gas y servicios sanitarios, entre otros) fueron incluso deflacionarios en promedio (-2%).

“La inflación promedio está en torno al 25%, con los alimentos creciendo al 40% y servicios regulados, al 12%. Eso demuestra que, además de un problema de inflación, hay un problema de precios relativos”, indi

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