Hay demasiado en juego en los puertos de Rosario
Escupir al cielo ya se ha vuelto casi una costumbre, aunque sea poco recomendable. Hasta por una cuestión de cábala y como para que el viento de cola de la economía siga soplando se debería discontinuar el ejercicio que se viene practicando desde hace unos años.
Esta semana no fue la excepción. En lugar de festejar y aprovechar al máximo las bendiciones que caen de "arriba" como pueden ser los altos precios internacionales de nuestros productos o las lluvias de esta semana, el frente interno vivió con suma preocupación el bloqueo de las terminales portuarias de Rosario. Teniendo en cuenta que se está atravesando un ciclo seco debido al fenómeno climático La Niña, las lluvias registradas en buena parte de la región pampeana fueron un regalo invalorable. Se distribuyeron en un rango que va de los 30 a los 250 milímetros, estas últimas provocaron inundaciones en Morteros, Córdoba.
Es cierto que el agua caída llega tarde para el maíz, que sufrió la seca en su período crítico a principios de enero, pero es útil para recargar de humedad el perfil de suelo para que la soja pueda seguir batallando en lo que resta del ciclo con más posibilidades de obtener buenos rindes. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó la cosecha de maíz en 19,7 millones de toneladas, bastante lejos de los cálculos privados que a principio de la campaña hablaban de 25 millones de toneladas.
El rinde promedio estimado es de 66 quintales por hectárea, casi al medio de los 80 quintales de la campaña pasada y de los 55 quintales de la cosecha 2008/2009. En cuanto al margen, se ubica en el frágil y limitado espacio entre la renta y el quebranto. "Con estas lluvias hay otro escenario para las reservas forrajeras del año. Traen un gran alivio", comentaba por su parte un estresado tambero santafecino.
