Un tiempo de vacas gordas pero escasas

La ganadería llega a su máxima cita luego de varios años de caída, y en un ciclo de retención de vientres.

16deJuliode2011a las04:17

El contexto de bajísimo nivel de actividad, elevada capacidad ociosa y reducción de los puestos de trabajo ocupados que exhibe la industria frigorífica desde el año pasado se explica por la reducida oferta de animales disponibles para enviar a faena, producto de la reducción del stock de madres que tuvo lugar entre 2006 y 2009 y de la caída de los índices de eficiencia en la producción ganadera en ese tiempo, por diversos factores productivos.

Con ese escenario, que tiene como contracara el claro proceso actual de una positiva retención de vientres, que impacta en precios de la hacienda en alza, el sector ganadero llega a su cita más tradicional: La Rural de Palermo.

Los datos, que surgen de un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Republica Argentina (CICCRA), precisan que la escasez de animales para enviar a faena es la que hizo que el valor de la hacienda en pie y de la carne crecieran en forma sensible a partir de la primavera de 2009, un proceso que lógicamente se vio retroalimentado por los productores pecuarios que nuevamente decidieron retener hembras, con el fin de aumentar la producción de terneros a mediano plazo.

Para comprender el tranfondo de la situación es necesario observar los datos de faena, que muestran una acentuada caída. En abril se faenaron alrededor de 815.000 cabezas; en comparación con abril de 2010 la baja ascendió a 16,4%.

El informe remarca que con estos guarismos, en el primer cuatrimestre del año la faena total se ubicó en 3,47 millones de cabezas y acumuló una contracción de 17% interanual (710.100 cabezas). “Y si comparamos contra el triste récord alcanzado en igual lapso de 2009, la faena se contrajo en casi un tercio (-1,66 millones de cabezas)”, detalla el informe.

Luego agrega que, además de estas notorias mermas, las estimaciones indican que los productores pecuarios continúan respondiendo a las señales de precios, lo que permitió que la fase de retención de hembras cumpliera un año en abril de 2011.

En ese mes, la participación de las hembras en la faena total fue de 39,2%. Y considerando el primer cuatrimestre del año, la participación de las hembras en la faena total marcó un promedio de 39,1%, el más bajo de los últimos 22 años.

Por otro lado, el informe hace hincapié en la fuerte caída que se observa en el consumo de carne de los argentinos, un dato que se puede palpar fácilmente en las parrillas y en las heladeras.

El consumo promedio de los primeros cuatro meses del año fue de 51,6 kilogramos por habitante por año, y con relación a un año atrás experimentó una baja de 9,4%. Ese porcentaje asciende a 21,9% si se compara con el período enero-abril de 2009.

Con respecto a los valores pagados, uno de los temas más resonantes en la opinión pública por su impacto en el costo y la calidad de vida, se observa que en el primer trimestre de 2011 el promedio de los precios de los principales cortes vacunos se duplicó con relación al vigente en el cuarto trimestre de 2009. En tanto, el precio del pollo subió 27,1% (está regulado) y el precio del pechito de cerdo experimentó un alza de 57,2%. Estos valores al consumidor reflejan las consecuencias del cambio de escenario del negocio ganadero, con la disparada de precios que siguió a la reducción de stock y al inicio del ya mencionado proceso de retención.

El otro aspecto analizado por la Cámara es el volumen de exportaciones. En abril de 2011 el Senasa certificó exportaciones de carne vacuna por un total de 12.901 toneladas peso producto, con lo cual el primer cuatrimestre cerró con un volumen de 53.360 toneladas de carne vacuna exportadas. La comparación con enero-abril del año pasado arrojó una baja de 29,7%. Y si se compara con el primer cuatrimestre

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