La reconciliación de Las Parejas

Polo de la agroindustria, la ciudad sufrió la crisis de las retenciones y tomó partido por el campo; ahora, el 40% votó al kirchnerismo.

25deAgostode2011a las16:28

Una gigantesca caricatura de Cristina Kirchner con labios inflados, gesto hostil y un dedo levantado dominó durante semanas el cruce de la ruta 9 con la 178, en el centro geográfico de Santa Fe. Era el peor momento de la guerra campo-Gobierno y la esquina congregaba a cientos de productores, obreros y comerciantes de los pueblos de la zona que le dejaban mensajes en una urna a la enorme presidenta "Kretina". Hoy, el paisaje es otro. El cruce se convirtió en rotonda y resalta allí un cartel que hace dos años no hubiera durado cinco minutos: "Aquí también la Nación crece".

La rotonda es un paso obligado para llegar desde el Sur a Las Parejas, cuna de la maquinaria agrícola nacional y la ciudad más industrializada del país en proporción a sus habitantes, que pasaron de 10.000 a 15.000 antes de que un censo pudiera advertirlo.

Esta ciudad de "desocupación cero" era el emblema de desarrollo que usaba como ejemplo Néstor Kirchner, pero la pasó mal durante la crisis de las retenciones: la producción se paró, la industria no tenía compradores, y en los negocios de la calle 20, la principal, parecía siempre la hora de la siesta. El kirchnerista Agustín Rossi sacó entonces un 5% de los votos. Pero el año pasado empezó la reconciliación. Hoy, la industria trabaja a pleno, los comercios venden motos y electrodomésticos como nunca, el Sportivo Las Parejas inauguró un "megaestadio" y Cristina ganó por el 40,2% de los votos, dos puntos más que en el total de Santa Fe, anuncian en la municipalidad. Los productores -minoría en este escenario fabril- están desconcertados.

Detrás de los galpones de Apache, Jorge Néstor Giménez ajusta una sembradora de 10.000 kilos, recién terminada, al camión que la trasladará a Tucumán. Es idéntica a una que se exhibe en Tecnópolis. Giménez lleva un pulóver jaspeado ennegrecido de grasa y guantes amarillos mullidos. Tiene 66 años y hace 43 que trabaja en esta fábrica, uno de los emblemas de Las Parejas. "Cuando fue lo de la 125 yo fui, con banderas y todo, al cruce", cuenta, y sin soltar la llave señala: "Los muchachos se me ríen porque ahora la voté a Cristina".

A diferencia de la mayoría de sus compañeros, él es, además, productor. "Tengo un poquito de campo y estaba indignado, ¿por qué me van a sacar lo poco que gano? Pero ahora yo les digo: si no fuera por Cristina, no estaría cobrando esta jubilación." Giménez se jubiló el año pasado, pero no hubiera sabido qué hacer en su casa. "Me daba apuro dejar la fábrica y me quedé."

Del otro lado del camión, Mauricio Volpe, de 24, ríe simpático. "Ahora la cosa está bien porque hay trabajo, pero acá todo depende del campo...", dice. Como quien no es responsable de lo que vendrá, levanta los hombros y anuncia: "Yo, en cambio, lo voté al jefe".

"El jefe" es Carlos Castellani, conocido en Las Parejas como "el Indio", presidente de Apache. Fue el último diputado nacional de la Ucedé y se postula para volver al Congreso con el frente de Alberto Rodríguez Saá. "El Indio" se queja del gobierno nacional, pero dice que en Las Parejas no hay desocupación y se necesitaría más personal calificado. Su fábrica, montada en un imponente galpón de seis hectáreas, sigue en expansión. "Es lindo, pero a veces no podés dormir... De esto dependen muchas familias y acá nos conocemos todos."

El 95% de las industrias de la ciudad son de capital nacional. "Y parejense", dice el intendente Heraldo Mansilla (PJ), que este año ganó su tercer mandato con el 72% de los votos. "Las empresas pasaron de facturar $ 28 millones en 2003, a $ 68 millones hoy; había 600 obreros y hoy son más de 2000", afirma.

Mansilla es conocido como un "hacedor". No tiene denuncias de corrupción ni de clientelismo en el reparto de planes

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