Terneros Holando, carne para el futuro

El ternero Holando desde siempre fue considerado en los tambos como una carga sin rentabilidad y se lo condenaba a la «guachera», porque en la mayoría de los casos el diagrama de trabajo de producción no permite mantener un sistema de cría de terneros para carne.

26deAgostode2011a las07:25

La «guachera» es un sistema de alimentación orientado a esta categoría de bovinos durante las primeras semanas de vida para su nutrición a partir del tercer o cuarto día del nacimiento. Consiste en una estaca clavada en el piso con un balde adosado que contiene calostro, leche o suplementación, a la cual el ternero se encuentra encadenado, mientras la madre se destina a la producción de leche, que en definitiva es la función que tiene en este segmento de la producción pecuaria.

Sin embargo, durante los últimos cinco años técnicos de las estaciones experimentales INTA Concordia, Castelar, Facultad de Ciencias de la Alimentación y su par de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) llevaron adelante una serie de investigaciones con el apoyo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Estos trabajos permitieron encontrar una alternativa para esta categoría de terneros para destinarlos a la cría y engorde con resultados sorprendentes, en busca de obtener una calidad de carne magra muy parecida a la de las razas británicas, tradicionalmente carniceras.

Esta categoría de terneros macho sería ideal para tercerizar su crianza y engorde a pequeños y medianos productores a través de una integración similar a la que ocurre en el sector avícola, con un verdadero impacto social, de modo que contribuya a mejorar la calidad de vida y evitar la migración urbana de los productores.

El ternero Holando es un subproducto de la actividad tambera que motivó este trabajo de investigación dirigido especialmente a revalorizarlo para su cría y consumo, y si bien es escasa la información disponible acerca de la rentabilidad y calidad de la carne obtenida, se trabajó con un diseño de alimentación de terneros de la raza Holando a distintos pesos de faena, comparándolos a su vez con terneros de raza británica usualmente considerada óptima para producción de carne, según explicó Adriana Pazos, del Instituto de Alimentación del INTA Castelar, en diálogo con el suplemento Campo.

Darío Pighin, doctor en Biología, agrega que el trabajo en cuestión involucra una temática vigente que requiere un aporte tecnológico y de conocimiento previo para entusiasmar a los productores sobre la rentabilidad de utilizar estos terneros para producción de carne. «En el trabajo se lograron datos precisos acerca de la calidad de la carne obtenida, así como también de su rentabilidad, si bien es cierto que hay variables de calidad de la carne que deben ser mejoradas en comparación con la de aquellos animales de mayor peso. La calidad de los terneros Holando no difiere significativamente de la de aquellos terneros de raza británica carnicera».

Las experiencias futuras se focalizarán en la manipulación nutricional y en que se pueda lograr una calidad óptima de carne.

Pighin se refirió también a los perfiles de composición lipídica (láminas planas que forman una barrera) que se deben tener en cuenta para la relación entre los ácidos grasos saturados e insaturados, relación n-6/n-3, contenido de ácidos grasos conjugados del ácido linoleico -CLA-. Mejorar el perfil permitirá obtener una calidad de carne nutricional y médicamente recomendada, e incluso promotora de la salud.

Para Pazos, lo que se busca con la carne de ternero Holando es llegar a un producto que posea características nutricionales bien diferenciadas y que tenga algo más que sea beneficioso para la salud. «El consumidor es consciente de su salud y se informa. La carne de los terneros Holando con mayor peso de faena presenta características muy interesantes de composición, observadas especial

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