Nueva Zelandia y Canadá, dos modelos lecheros diferentes y viables

Tras las disertaciones de John Luxton, presidente de Dairy New Zealand, y del canadiense Ron Versteeg, vicepresidente de Canadian Dairy Farmers, acontecidas en el marco del Congreso Internacional de Productores de Leche, que en su etapa Santa Fe, se desarrolló en Sunchales; quedó muy en claro que se trata de dos países que tienen modelos productivos y comerciales de leche cruda bien diferentes, pero sustentables y armados atendiendo a las condiciones agroecológicas y de mercado de cada nación.

23deSeptiembrede2011a las10:47

En el evento organizado por las cámaras de productores lecheros de Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Santiago del Estero se fueron conociendo diversas realidades lecheras. En el caso de Nueva Zelandia, el sector lácteo es una de las naves insignia de ese país en el mercado mundial, y posee un fortísimo perfil exportador. Esto implica que a nivel de la producción todos los esfuerzos productivos se concentren en obtener la mayor cantidad posible de sólidos para producir leche en polvo y otros productos demandados por el mercado mundial.

La foto actual del país oceánico, marca que el crecimiento de la producción es formidable y ya supera los 16 mil millones de litros de leche anuales, y los productores neocelandeses están percibiendo alrededor de 48 centavos de dólar por litro, lo que implica que estén obteniendo ganancias extraordinarias.

“El precio a los productores es muy bueno desde hace un año, lo que significa que muchos tamberos han podido  reducir sus hipotecas y mejorar su competitividad, y aún si los valores internacionales bajan por la crisis, el próximo año. Creo que vamos a seguir siendo capaces de generar un retorno razonable para la producción", dijo John Luxton, quien hasta hace unos años, fue ministro de Agricultura de Nueva Zelanda.

Esta plataforma sostenida por una producción a bajo costo, ha hecho que Fonterra, una megacooperativa láctea que maneja el 95% de la leche en Nueva Zelandia, exporte a 120 países, y que uno de cada cinco dólares que exporta Nueva Zelanda, proceda de la actividad láctea.

Totalmente distinto es el caso de Canadá que desde hace 40 años instauró, con la anuencia de productores y el Estado, un sistema cuotificado, que implica que se produce lo que demanda el mercado interno, alrededor de 8.000 millones de litros, y por esa leche se paga alrededor de 72 centavos de dólar por litro.

Al hacer una evaluación del sistema, el canadiense Ron Versteeg enfatizó que el esquema está funcionando bien, de manera sustentable, y que los productores capturan alrededor del 60% de la renta lechera. Añadió que los más de 12.000 productores existentes no están inhibidos de producir para exportar, pero puntualizó que “quien quiera hacerlo deberá tomar los valores que marca el mercado mundial”. Esto es casi imposible, ya que en buena parte del año hay nieve en las diferentes zonas productoras, lo que hace que el 75% de los tambos adopten el sistema de galpones con vacas inmovilizadas, denominado tie stall.

Luxton indicó que la perspectiva de precios al productor neocelandés, para el año venidero, está sujeta a la continuidad de la demanda creciente, al sostenimiento del cambio monetario, a las fluctuaciones del clima, del mercado y del tipo de cambio. “Por eso es difícil de hacer una predicción, sin embargo al ser tal la demanda de proteína, el futuro parece ser positivo para los lácteos".
Ambos disertantes dejaron sus impresiones en la Etapa Sunchales del Congreso Internacional de Productores de Leche (CIPLE). Ante la pregunta de un periodista respecto a una recomendación o sugerencia para los productores argentinos, Ron Versteeg dijo: “Es importante que se unan y tener una sola voz para hablar con el resto de la cadena, y el Estado”.

En la noche del miércoles, en el marco de una cena, la intendencia de Sunchales entregó un presente a los integrantes de la delegación

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